05/20/2026 | Press release | Distributed by Public on 05/21/2026 01:43
Auditorio Mutua Madrileña, Madrid
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ
Muchas gracias, ministra de Ciencia e Innovación y Universidades, querida Diana; secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, director de la Agencia Espacial Española, director de la Agencia Espacial Europea, autoridades, señoras y señores, buenos días.
Dear Joseph, thank you for for joining us for the Third edition of the Spanish Space Congress, held under the theme 'One country, One space'. Having you here allows us to recognize your leadership at the helm of ESA. So let me add: 'One country, One continent, One space'.
Paso al español para agradecer a todos los intervinientes, también los participantes en este foro, su asistencia y también compartiendo una historia. Hace 91 años, un militar e ingeniero español diseñó un invento muy singular. Se trataba de un traje presurizado con casco hermético. Estaba hecho de lana, de caucho, de acero y permitía ascender hasta 25 kilómetros de altitud y, por tanto, solventaba problemas de movilidad, de comunicación por radio y también de regulación térmica. Aquel ingeniero se llamaba, lo sabrán bien los representantes de las Fuerzas Armadas, Emilio Herrera Linares y su artilugio recibió el nombre de escafandra estratonáutica.
El primer vuelo de prueba estaba previsto para el verano de 1936. Nunca pudo llevarse a cabo por razones obvias, pero en todo caso, el diseño, que cayó en el olvido, como su creador exiliado y también igualmente olvidado, nos deja importantes lecciones. Porque yo creo que la vida de Emilio Herrera encierra muchas paradojas de nuestro país, pero también una importante enseñanza, como antes apuntaba, y es que nunca nos faltó talento ni inventiva en España. Nunca faltaron espíritus soñadores, ni tampoco mentes audaces. Lo único que nos faltó era esa valentía de responder afirmativamente a una pregunta que íntimamente siempre nos hemos hecho como sociedad, y es ¿por qué no podemos hacerlo en España? ¿Por qué no íbamos a poder ser referentes en sectores que parecían reservados en exclusiva a otros países?
Yo hoy tengo que deciros que, si me permitís que os tutee, me siento profundamente honrado de participar en este acto con todos y todas vosotros y vosotras, con quienes respondéis a esas preguntas con un sí rotundo y un claro que España puede ser un referente europeo también en el sector espacial. Porque ya empezamos a serlo y antes creo que las palabras del director han sido lo suficientemente elocuentes para ello. Pero son palabras que van acompañadas de datos, datos que lo demuestran. Por ejemplo, la inversión en I+D, crecimos a un ritmo superior al 17% en ventas. En facturación del sector espacial, rondamos los 1.500 millones de euros el año pasado, en 2025. Y en cuanto al empleo, antes las cifras se daban para el conjunto de la Unión Europea, pero se han logrado crear casi 8.000 puestos de trabajo altamente cualificados en este sector. En 2024, fuimos el segundo país europeo en 'venture capital' espacial, solo por detrás de una gran economía como es la alemana y, en apenas dos rondas, dos empresas españolas han sido capaces de captar conjuntamente 300 millones de euros en inversión.
Yo creo que esto, si algo arroja, es una prometedora realidad de un sector que no deja de crecer, como antes seguro habéis compartido. Con empresas que ofrecen soluciones usando datos satelitales, fundamental para la autonomía estratégica europea, otras dedicadas a la observación con mejores, mejores capacidades, y esto también es muy importante para las administraciones públicas, pensando, por ejemplo, en las emergencias de Protección Civil que que como consecuencia de emergencias climáticas. También diseños de equipos para reducir residuos espaciales, uno de los mayores retos de la industria aeroespacial, como bien sabéis.
En definitiva, lo que quiero decir es que todas estas empresas y muchas otras que dan forma a este ecosistema, si algo evidencian, es el éxito de esta apuesta valiente que hemos hecho conjuntamente las empresas y también el conjunto del sector público. Una apuesta en la que evidentemente el Gobierno de España ha volcado recursos, medios, inteligencia, voluntad política. En definitiva, nunca como antes se había logrado este partenariado entre el sector público y privado.
Y además creo que es importante subrayar que lo hemos hecho venciendo resistencias, prejuicios e inercias que siempre son difíciles de soslayar o de resolver. Las mismas inercias que alimentan las actitudes de siempre, los que creen que nuestro país tiene poco o nada que aportar en sectores innovadores como es, por ejemplo, el suyo o el vuestro; los que conforman una opinión en la que España tiene que basar su crecimiento económico en actividades de escaso valor añadido. Por supuesto que son importantes, pero es evidente también que el mundo está en una transformación, que estamos sentando las bases de una competitividad diferente, distinta, y ahí España también tiene capacidades que aportar. Los que ignoran, en definitiva, que por cada euro aportado a la Agencia Espacial Europea hay un retorno garantizado del 100% en contratos a empresas españolas.
Algunos piensan que el espacio es patrimonio de un puñado de millonarios excéntricos y yo creo que algo de riesgo hay en esto también. Por eso. es importante ese partenariado público privado. Multimillonarios excéntricos jugando a ser dioses y fundar colonias privadas en Marte o más allá. Creo que eso es algo muy distinto a lo que hace España, por supuesto, a lo que hace Europa, porque la megalomanía y el delirio evidentemente lo podemos dejar para ellos. Para nosotros y para nosotras, creo que el sentido común, la responsabilidad de saber que la única carrera espacial que merece la pena es la que mejora la vida de la gente de a pie, aquí en la Tierra, es la que realmente merece la pena y la que nos puede dar un futuro de seguridad y de prosperidad a todos y a todas.
Por eso, creo que es importante siempre recordar que la carrera al espacio no es una carrera de egos, es una carrera llena de oportunidades y hay muchas razones para afrontarla con ambición. Y a mí me gustaría en esta intervención señalar tres en particular.
La primera de ellas es, antes se ha dicho, el impacto real que tiene esa inversión, vuestro sector, en nuestra vida cotidiana. Un ejemplo son los satélites Sentinel del programa europeo Copernicus que monitorizan nuestros campos de cultivo, miden la humedad del suelo, detectan estrés hídrico, advierten de plagas. Esto permite particularmente al agricultor regar solo donde hace falta y cosechar en el momento óptimo. En definitiva, un bien tan escaso, como bien sabemos en nuestro país, el agua, en lugar de malgastarse, puede ser un producto de calidad que de manera eficiente permita mejorar la materia prima tan extraordinaria que tenemos de alimentos en nuestro país.
Estos mismos satélites nos dicen dónde se está propagando un incendio forestal en tiempo real. Es algo que yo he tenido el honor de poder ser testigo directo de ello. O nos avisan de cuándo puede desbordar un cauce, como bien todos conocemos y particularmente la ministra de Ciencia, Diana Morant, viniendo de la Comunidad Valenciana. En dos palabras, también nos permite salvar vidas. Por tanto, claramente la inversión es positiva porque hay un impacto directo positivo en la vida diaria de nuestros conciudadanos.
En segundo lugar, la industria espacial, a juicio del Gobierno de España, es crucial para la autonomía estratégica de Europa. Antes lo ha dicho el director general y yo creo que esto es fundamental, viendo también los casos tan difíciles que hemos sido testigos durante estos últimos años, principalmente durante la guerra en Ucrania.
Pensémoslo bien. Ucrania lleva años defendiendo su territorio con comunicaciones militares dependientes de una empresa privada, un sistema propiedad de una persona, de solo una persona, la misma que en diversas ocasiones ha amenazado con cortar el servicio y, por cierto, que decidió unilateralmente en qué zonas del Frente funcionaba o no la cobertura. Eso no es, fíjense, no es ya ni dependencia, eso es servidumbre o incluso peor, esclavitud y, por tanto, creo que Europa no puede ser sierva ni esclava de nadie. Europa debe ser dueña de su propio destino. Y lo digo con estas palabras gruesas, precisamente para que seamos conscientes de lo mucho que está en juego: comunicaciones militares seguras, navegación de nuestros aviones y barcos, la gestión de nuestras emergencias, la integridad de nuestras infraestructuras críticas.
Y este partido sí se juegan un espacio es precisamente el espacio. Por tanto, todo esto requiere de empresas europeas fuertes, con capacidad de competir con los gigantes de otras potencias. Y por eso España, desde luego, apoya los esfuerzos. Yo siempre se lo he dicho, cada vez que he tenido ocasión a los representantes de la industria. España apoya esfuerzos de consolidación empresarial europea en el ámbito espacial con la voluntad de participar, además, de forma relevante, como es una gran economía en el contexto europeo, España.
Por eso, invertimos en capacidades nacionales como SpainSat NG-I Pensaste en nuestro propio sistema de comunicaciones militares seguras. También apostamos por empresas que ya son una realidad y que he tenido también ocasión de poder estar con ellos y ellas visitando sus proyectos, como es PLD Space, el lanzador Miura 5, Todo un hito que creo que va a posicionar a España como un referente gracias a su a su futuro gran lanzador reutilizable. Y, además, me parece muy gratificante y muy elocuente las palabras que el propio director general de la ESA ha tenido para este proyecto y la importancia que tiene en esa autonomía estratégica europea a la cual antes hacía referencia.
Por eso también estamos firmemente comprometidos con el programa Iris Square. Y en este sentido sí me gustaría hacer un anuncio: el Ejecutivo, a través de los ministerios de Defensa y de Industria, va a lanzar este mismo año el Programa Especial de Modernización para financiar el desarrollo de Iris Square, que dotará de capacidades satelitales propias a España, con cobertura nacional y de comunicaciones seguras en despliegues de interés para la defensa nacional. ¿Esto que va a suponer? Sobre todo, una gran oportunidad, una gran oportunidad para el desarrollo y la consolidación de la cadena de valor industrial nacional, tanto en la fabricación de satélites como en su segmento terrestre. En definitiva, se trata, a ojos del Gobierno, de que Europa avance de manera real y efectiva en esa soberanía espacial coherente con la ambición de ser eso, soberanos en los dominios estratégicos del futuro. Eso es a lo que aspiramos nada más y nada menos.
Y, en tercer lugar, abrazamos con ambición la carrera espacial porque nos ayuda a crecer y, sobre todo, a crecer mejor. ¿Por qué? Pues porque nos obliga a apostar por eso que llamamos la innovación, la formación, el talento, que son palancas de desarrollo y de competitividad presentes en el siglo XXI y en el año 2026. Esto, por cierto, ya está pasando. Hoy creamos empleo en actividades científicas técnicas, duplicando la media de la Unión Europea y avanzamos en empleo industrial a través de incrementos con tasas de doble dígito, frente a caídas generalizadas en los países de nuestro entorno.
Es decir, yo creo que no solamente estamos avanzando como país, sino que creo que lo estamos haciendo en la dirección correcta, abrazando sectores de altísimo potencial. Así que España no solo puede, España quiere ser una auténtica potencia espacial y en ese sentido somos muy conscientes de nuestro compromiso y de que nuestro marco tiene que ser Europa. Creo que ese camino en una parte ya está hecho porque hemos tomado decisiones y, además, creo que esas decisiones correctas las hemos tomado en momentos adecuados. Creo que se acertó. Permítame que rompa una lanza a favor lógicamente del gobierno en esta cuestión. Creo que se acertó cuando creamos este proyecto estratégico que tiene este acrónimo tan feo, que es el PERTE Aeroespacial, que ha movilizado nada más y nada menos que 2.300 millones de euros gracias a los fondos Next Generation.
Acertamos cuando invertimos como nunca antes en becas: más de 2.500 millones de euros. Y acertamos también, y creo que esto es muy importante reivindicarlo al dignificar la formación profesional, al apostar por ella con titulaciones vinculadas al mundo que viene y no al mundo de ayer, como ocurría hasta el año 2018, antes de que iniciáramos este proceso de modernización que culminó con la nueva Ley de Formación Profesional, o cuando evidentemente impulsamos una inversión récord de 24.000 millones de euros, que se dice pronto, en I+D. Yo creo que hemos acertado conjuntamente en hacer de España el cuarto mayor contribuyente de la Agencia Espacial Europea.
Y digo conjuntamente porque el Gobierno lo ha hecho -también- porque ha encontrado el apoyo de la industria; el apoyo, el aplauso, el reconocimiento y la colaboración, y yo quiero también, en este sentido, agradecérselo, porque nos lo han hecho mucho más fácil. 455 millones de euros anuales, más del triple que en el año 2017.
Y creo también -me lo recordaba antes la ministra, cuando se hacía referencia al director general de la Agencia en España-, creo que se ha acertado también con la creación de la Agencia Espacial Española y que, además, no es casualidad que hayamos elegido otra ciudad fuera de Madrid, porque también desde la perspectiva de la cohesión territorial es importante acercar administraciones del Estado a los ciudadanos. El que Sevilla albergue esta Agencia Espacial Española creo que también es un compromiso de la diversidad territorial y de la potencialidad que tiene muchísimas capitales de nuestro país.
En definitiva, las oportunidades de ese sector deben llegar a cada rincón del país. Así es como se alcanzan hitos que parecían imposibles, como que el director de nuestra agencia espacial sea hoy presidente del Consejo de la Agencia Espacial Europea. Así que, qué inmenso orgullo para todos el tener a Juan Carlos por lo que representa para ti, lógicamente, pero sobre todo lo que representa para España, que entramos en la carrera espacial por la puerta grande como merecemos, con voz propia, y con la capacidad, por qué no, de coliderarla junto con otras naciones. Y creo, además, y ya con esto concluyo, que esa puerta tiene retornos inmediatos.
Por eso hoy quiero anunciarles que el Centro Europeo de Astronomía Espacial va a ampliar de manera notable sus capacidades en nuestro país, en España, y lo va a hacer, además, incorporando un Centro de Divulgación y Educación en Ciencia Espacial para acercar el espacio a la ciudadanía para inspirar a los jóvenes. Queremos más Saras, queremos más Pablos, queremos más Pedros Duque… Claro que sí. Un centro encargado de operar la Biblioteca Digital del Universo, reforzando el papel de la AESA como referencia científica internacional. Y un centro de excelencia en sostenibilidad espacial, que creo que también es importante, pionero en algo relevante que es la evaluación integral del ciclo de vida de los sistemas espaciales.
Concluyo, ahora sí, haciendo una referencia de nuevo a Emilio Herrera, a su escafandra estratonáutica, un intento olvidado de un compatriota que creo que es importante rememorar en ocasiones como esta. Digo que casi olvidado, porque décadas más tarde alguien rescató su memoria y lo hizo además con honores. Y fue nada más y nada menos que la NASA. Y lo hizo reconociendo públicamente que su trabajo había inspirado el diseño de modelos modernos de trajes espaciales; trajes como el que lleva el primer hombre que pisó la luna. Así lo hizo saber Neil Armstrong cuando entregó un trozo de roca lunar a uno de los discípulos de aquel visionario ingeniero granadino.
Bueno, hace unas semanas cuatro astronautas llegaron más lejos en el espacio de lo que ningún ser humano lo había hecho hasta ahora. Y empresas españolas participaron de ese gran hito: Aportaron software, electrónica, validación de componentes, desarrollo de sistemas críticos del módulo Orion. Y aquí en nuestro país, una estación de seguimiento operada por la Universidad de Sevilla, lo que hizo fue monitorizar en tiempo real las señales y la trayectoria de la misión.
Yo creo que si algo dice esto es la huella de España en el espacio, una huella anclada en la memoria de pioneros, como lógicamente lo fue Emilio Herrera, en un presente marcado por empresas llenas de talento, de innovación y de mucha valentía y de coraje, y en un futuro que yo creo que es brillante, sin duda lo es, al que ponen rostro nuestros astronautas, Sara y Pablo, que yo tuve ocasión de poder conocerles personalmente y que me parecieron dos personas no solamente preparadas sino buena gente, gente sana que lo que quiere es aportar, construir, en definitiva, añadir algo positivo de su paso por esta experiencia tan maravillosa que es la de ser astronauta.
Yo creo que esa es la esencia de la visión compartida por quienes hoy estamos aquí, y es creer que Europa y también España pueden ser valientes y se pueden atrever con todo. También cuando hablamos del espacio.
Nada más. Y muchas gracias.
(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)