01/17/2026 | Press release | Distributed by Public on 01/17/2026 10:58
Presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña,
Presidente de la República Argentina, Javier Milei,
Presidente de la República Oriental del Uruguay, Yamandú Orsi,
Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz,
Presidente de la República de Panamá, José Raúl Mulino,
Presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen,
Ministro de Asuntos Exteriores de la República Federativa de Brasil, Mauro Vieira,
Buenas tardes a todos, muchas gracias presidente Peña por su excelente acogida en este día histórico.
Es un placer estar hoy aquí en Asunción, en la misma ciudad donde en 1991 Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay decidieron sumar fuerzas y crear el "Mercado Común del Sur", la mayor zona económica de América Latina.
Hoy, con la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, estamos muy cerca de hacer realidad el sueño común en el que nos embarcamos hace un cuarto de siglo: estrechar todavía más los lazos económicos y políticos de nuestras regiones, y crear la mayor zona de libre comercio del mundo, un mercado que tendrá más de setecientos millones de consumidores, y que generará enormes oportunidades para nuestras empresas y nuestros ciudadanos, con bienes más accesibles, más inversiones y más empleo.
Si hace 25 años ya vimos clara la importancia de la asociación de nuestras dos regiones, hoy por hoy es aún más evidente que su relevancia va más allá del terreno económico, más allá de las cifras, por impresionantes que sean.
Porque con este acuerdo enviamos un mensaje claro al mundo, un mensaje de defensa del comercio libre basado en reglas, del multilateralismo y del derecho internacional como base de las relaciones entre países y regiones.
Este acuerdo es una apuesta decidida por la apertura, el intercambio y la cooperación, frente al aislacionismo, el unilateralismo y al uso del comercio como arma geopolítica.
Por eso, puede que este acuerdo llegue tarde, pero llega en el momento más oportuno. No aspiramos a crear esferas de influencia, sino esferas de prosperidad compartida basadas en la confianza, la cooperación y el respeto a la soberanía de nuestras democracias.
No pretendemos ni dominar ni imponer, sino promover y reforzar los vínculos entre nuestros ciudadanos y entre nuestras empresas, para crear riqueza de una forma sostenible, protegiendo el medioambiente y los derechos laborales. No queremos generar dependencias; queremos crear redes: redes de comercio, de reglas y de confianza.
Mientras otros levantan barreras, rompen lazos y violan las normas de la competencia, nosotros tendemos puentes, tejemos alianzas y pactamos normas, porque creemos en el comercio justo como fuerza generadora de prosperidad, empleo y estabilidad.
Por todo esto, estoy convencido de que este acuerdo nos ayudará a ambos bloques a navegar un entorno geopolítico cada vez más turbulento y a hacerlo sin renunciar a nuestros valores.
El acuerdo con el Mercosur es un auténtico hito dentro de la decidida apuesta de la Unión Europea para apuntalar nuestra seguridad económica mediante la apertura de nuevos mercados, la diversificación de las cadenas de suministro y la reducción de dependencias excesivas.
En este esfuerzo, América Latina es un socio natural y estratégico para nosotros, como reafirmamos en la reciente cumbre de Santa Marta. Porque juntos somos más fuertes para enfrentarnos a desafíos comunes, desde la transición climática hasta la promoción de la paz, la libertad, la seguridad y el respeto por el derecho internacional y los valores inscritos en la Carta de las Naciones Unidas, como la soberanía y la integridad territorial.
Europeos y latinoamericanos sabemos perfectamente que la alternativa a un orden internacional basado en normas es un mundo más caótico y violento, regido por la ley del más fuerte. Eso es exactamente lo contrario de lo que defienden la Unión Europea, América Latina y el Mercosur.
Este acuerdo refleja esa visión compartida del mundo y nos abre el camino hacia una mayor prosperidad compartida. Por eso su firma hoy aquí en Asunción es una excelente noticia para todos.
Pongámoslo en marcha cuanto antes, con agilidad y con todas las garantías, para que nuestros ciudadanos y empresas puedan beneficiarse de él lo más rápidamente posible.
No quiero despedirme sin aprovechar esta oportunidad para agradecer el enorme trabajo de los negociadores de este tratado a lo largo de todos estos años y, en especial, en nombre de los estados miembros de la Unión Europea, quiero dar las gracias a la Presidenta Ursula von der Leyen, a su equipo y al Comisario Maroš Šefčovič.
La firma que hoy celebramos no es el final del camino. Hoy estamos dando un paso decisivo. Pero el paso más importante es el que pronto van a poder dar nuestras empresas y sectores económicos y los setecientos millones de ciudadanas y ciudadanos que lo van a poner en marcha. Avanzando juntos, iniciando un nuevo capítulo de cooperación más profunda, que acercará, como nunca, a todos nuestros países en beneficio de nuestros ciudadanos, nuestros emprendedores y de un mundo anclado en un comercio justo y abierto.
Muchas gracias.