06/24/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/24/2026 15:22
Formación para el trabajo
Desde el departamento del Quindío, centro cafetero de Colombia, Carolina Zamaida González acompaña a jóvenes en el desarrollo de competencias digitales y habilidades para la vida, convencida de que la motivación puede marcar la diferencia entre abandonar un proyecto o construir un futuro.
24 de junio de 2026
BOGOTÁ (OIT Noticias) - Carolina Zamaida González sabe que la educación tiene el poder de transformar vidas porque ella misma ha construido la suya a través del esfuerzo, la disciplina y la perseverancia. Hoy, como instructora de SENATIC en los municipios de Filandia, Quimbaya y Calarcá, acompaña a jóvenes en el desarrollo de competencias digitales que pueden abrir nuevas oportunidades para su futuro educativo y laboral.
A través de SENATIC, una iniciativa impulsada por el Ministerio TIC, el SENA y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), jóvenes de distintas regiones de Colombia fortalecen habilidades tecnológicas y socioemocionales que contribuyen a mejorar sus posibilidades de aprendizaje, empleabilidad y participación en la economía digital.
Para Carolina, formar parte de este proceso significa mucho más que enseñar programación o analítica de datos. Significa ayudar a los estudiantes a mantenerse enfocados en sus metas y descubrir capacidades que muchas veces desconocen.
Nacida en Aguachica Cesar, Carolina creció junto a sus dos hermanos en una familia trabajadora donde los valores, la disciplina y el sacrificio formaban parte de la vida cotidiana.
Aquellas enseñanzas la acompañaron cuando decidió trasladarse al Quindío para estudiar Ingeniería de Sistemas en la Universidad Antonio Nariño. Durante esos años combinó sus estudios con el trabajo en la misma institución, apoyando procesos de registro y control académico para contribuir al sostenimiento familiar y financiar parte de su formación.
La experiencia le dejó una lección que continúa aplicando en su vida profesional: los resultados importantes requieren constancia y compromiso.
"El esfuerzo siempre tiene una recompensa. Muchas veces los jóvenes necesitan escuchar que sí es posible avanzar, incluso cuando el camino parece difícil", afirma.
Su llegada al Eje Cafetero también representó un proceso de adaptación personal.
Proveniente de una región marcada por influencias culturales diversas, encontró en el Quindío nuevas formas de relacionarse y entender el entorno. Con el tiempo, esa experiencia fortaleció su capacidad para trabajar con personas de diferentes contextos y comprender las distintas realidades que enfrentan los jóvenes.
Antes de dedicarse plenamente a la formación, desarrolló una trayectoria profesional en distintos ámbitos, incluyendo su experiencia como investigadora judicial en uno de los entes de control del país.
Aunque aquel trabajo fortaleció su capacidad de análisis y rigurosidad profesional, fue en la educación donde encontró una motivación más profunda.
"Lo más gratificante es ver cómo los jóvenes avanzan y descubrir que, de alguna manera, uno contribuyó a ese proceso", explica.
Desde su vinculación a SENATIC, Carolina ha acompañado procesos de formación en analítica de datos y programación de software en instituciones educativas de Filandia, Quimbaya y Calarcá.
Allí ha identificado uno de los desafíos más importantes para muchos estudiantes: mantenerse motivados y perseverar en sus procesos de aprendizaje.
Para enfrentar ese reto, ha desarrollado metodologías que buscan acercar a los jóvenes a situaciones reales del mundo laboral. En sus clases, los estudiantes asumen roles como desarrolladores de software, analistas de datos o líderes de proyectos, simulando dinámicas similares a las que encontrarán en entornos profesionales.
"Yo no los trato únicamente como estudiantes. Intento que comprendan desde ahora cómo funcionan los equipos de trabajo, cómo se asumen responsabilidades y cómo pueden prepararse para su futuro profesional".
La estrategia busca fortalecer el compromiso de los aprendices con su formación y ayudarles a visualizar oportunidades concretas de desarrollo.
Durante su experiencia en SENATIC ha observado el creciente interés de los jóvenes por áreas como la inteligencia artificial, la programación y el análisis de datos.
Sin embargo, considera que el verdadero reto no consiste únicamente en enseñar herramientas tecnológicas, sino en mostrar cómo estas pueden convertirse en instrumentos para aprender, emprender y acceder a nuevas oportunidades.
"Las tecnologías están transformando el mundo. Nuestro trabajo es ayudar a los jóvenes a entender cómo pueden aprovecharlas para construir proyectos de vida y alcanzar sus metas".
También destaca que muchos aprendices realizan grandes esfuerzos para participar en los procesos formativos. Algunos viven en zonas rurales y deben recorrer largas distancias para asistir a clases, una realidad que refuerza su compromiso como instructora.
"Cuando uno ve el esfuerzo que hacen para llegar y aprender, entiende la responsabilidad que tiene como formadora".
Carolina está convencida de que la formación para el trabajo sigue siendo una de las herramientas más efectivas para generar transformaciones duraderas.
Por eso aspira a continuar vinculada a procesos de formación e innovación orientados a la juventud, acompañando a nuevas generaciones en la construcción de sus proyectos de vida.
Al reflexionar sobre el impacto de SENATIC en las regiones, destaca la importancia de acercar a los estudiantes a tecnologías emergentes y metodologías innovadoras que fortalezcan sus capacidades para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.
"Nosotros los instructores estamos de paso, pero durante ese tiempo podemos ayudar a marcar el futuro de muchos jóvenes. Esa es una responsabilidad enorme y también una gran oportunidad para transformar vidas", concluye.
Su historia refleja cómo la combinación de vocación, experiencia y compromiso puede contribuir a ampliar oportunidades para las nuevas generaciones y fortalecer su preparación para un mundo del trabajo en constante transformación.