07/20/2026 | Press release | Archived content
El Jefe de Estado estuvo acompañado por la Primera Dama de la Nación, Leticia Ocampos; el Vicepresidente de la República, Pedro Alliana; autoridades nacionales, representantes del sector productivo, expositores y productores de todo el país.
El Presidente trazó una mirada que unió la historia, el presente y el porvenir del Paraguay. Reivindicó al campo no solo como fuente de riqueza, sino como parte esencial de la identidad nacional y de la capacidad del país para levantarse, producir y conquistar nuevos espacios en el mundo.
"El alma del Paraguay nació en el campo, se sostuvo en los años más difíciles de su historia en el campo y hoy vive su mejor momento en el campo".
El Presidente Peña recordó que la producción pecuaria acompañó al Paraguay desde antes de su conformación como nación y tuvo un papel decisivo en su reconstrucción después de los episodios más dolorosos de su historia.
Afirmó que el país renació gracias al esfuerzo del campo y de la mujer paraguaya, y que esa misma fuerza continúa presente en cada productor que enfrenta el clima, las distancias, la falta de infraestructura y las condiciones adversas sin renunciar a su vocación de producir.
"El campo nos demuestra que no tiene sentido contar cuántas veces un paraguayo se cae, porque hay una certeza absoluta: el paraguayo siempre se levanta".
Ese espíritu, señaló, explica que un país mediterráneo, pequeño y alejado de los grandes centros de consumo haya logrado convertir su producción en una carta de presentación reconocida internacionalmente.
Uno de los mensajes centrales estuvo dirigido a la transformación que atraviesa la producción nacional. El Presidente destacó que la carne bovina paraguaya ya no llega sola a los mercados internacionales: hoy también avanzan la producción porcina, ovina y aviar, ampliando la oferta, diversificando los riesgos y agregando valor al trabajo del campo.
Recordó la reapertura del mercado estadounidense para la carne bovina, los primeros envíos a Emiratos Árabes Unidos y Panamá, las habilitaciones obtenidas en Filipinas y Singapur y el reciente primer cargamento de carne aviar paraguaya con destino a la República de China (Taiwán).
El mandatario sostuvo que detrás de cada mercado abierto existen años de trabajo técnico, confianza acumulada y cooperación entre el sector público y privado. En ese sentido, valoró la labor sanitaria, la revalidación de certificaciones internacionales y el avance del Sistema de Identificación Animal del Paraguay, que ya alcanzó a más de 5,5 millones de animales, equivalentes al 43% del rodeo nacional.
El Jefe de Estado reafirmó además la posición paraguaya dentro del MERCOSUR y sostuvo que la integración regional solo tiene sentido cuando genera beneficios concretos para los pueblos y sus sectores productivos.
Al referirse al acuerdo con la Unión Europea, defendió una distribución equitativa de las oportunidades para Paraguay, atendiendo su condición de país sin litoral marítimo y los mayores costos que soporta cada producto nacional para llegar a los mercados.
"Una participación equitativa no es un antojo ni un privilegio. Es un derecho; es el derecho de ustedes, los que crían, los que producen, los que trabajan la tierra".
El Presidente afirmó que Paraguay está decidido a dejar de ser un observador y convertirse en protagonista de un MERCOSUR verdaderamente productivo, con una voz firme en defensa de sus intereses y de quienes generan riqueza y empleo.
El mandatario vinculó el desarrollo productivo con las grandes obras que transformaron la geografía económica del país. Recordó que la conexión hacia el este dio impulso al Paraguay agrícola, que la ruta Transchaco abrió las puertas del Chaco productivo y que el Corredor Bioceánico acercará la producción nacional a los mercados del Pacífico y de Asia.
Frente a los productores, reiteró el compromiso de avanzar en la construcción de rutas hacia el norte de Alto Paraguay, una región de enorme potencial que todavía espera la infraestructura necesaria para desplegar toda su capacidad.
"Cada generación tuvo su ruta y cada una de esas rutas abrió un Paraguay nuevo. Esta generación se compromete a dejar esos caminos".
Al abordar el futuro del estatus sanitario del país y la vacunación contra la fiebre aftosa, el Presidente Peña sostuvo que una determinación de esa magnitud no puede reducirse a un trámite administrativo ni responder a presiones sectoriales.
Remarcó que debe ser el resultado de un proceso serio, con participación de productores grandes y pequeños, técnicos, veterinarios, exportadores, instituciones públicas y representantes de toda la cadena.
"Las decisiones estratégicas no se imponen, se construyen. Se construyen con diálogo, con ciencia, con respeto a las instituciones y a la experiencia de quienes producen".
Afirmó que Paraguay tiene la madurez institucional necesaria para conducir este debate sin apresuramientos y con una única pregunta orientadora: qué es lo mejor para el país en los próximos 10, 20 y 30 años.
Lejos de presentar una realidad sin desafíos, el Presidente reconoció que todavía faltan caminos rurales, electrificación, acceso al agua, crédito más rápido y accesible para los pequeños y medianos productores, menos burocracia y mayor seguridad en distintas zonas del país.
Aseguró que reconocer esas necesidades es el primer paso para corregirlas y asumió el compromiso de continuar trabajando hasta el último día de su mandato.
En el cierre de su mensaje, volvió a colocar al productor en el centro del destino nacional y expresó su convicción de que el futuro del Paraguay será brillante en la medida en que el campo siga creciendo, produciendo y llevando el nombre del país al mundo.
"Creo en la gente que madruga, que produce y que nunca se rinde. Creo que quien cultiva la tierra está cultivando, sin saberlo, el destino entero de nuestra nación".