04/14/2026 | Press release | Distributed by Public on 04/15/2026 09:27
Reuniones de Primavera 2026 del FMI y el Banco Mundial
Aunque el crecimiento mundial parece estable, las debilidades estructurales del mercado de trabajo y la escalada del conflicto en Oriente Medio amenazan los ingresos y el empleo de millones de personas, advierte Gilbert F. Houngbo en las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial.
14 de abril de 2026
GINEBRA (OIT Noticias) - Los mercados de trabajo mundiales parecen, en general, estables, con un desempleo sin cambios y un crecimiento que continúa hasta principios de 2026. Sin embargo, bajo esta superficie, las debilidades estructurales, incluida la amplia informalidad y la pobreza extrema, están poniendo en riesgo a millones de trabajadores, según ha señalado el Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Gilbert F. Houngbo.
En sus declaraciones ante las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington D. C., Houngbo subrayó que los déficits persistentes de trabajo decente están socavando la cohesión social y la resiliencia económica.
"El desafío más profundo es la calidad del empleo y la transformación estructural. Unos 284 millones de trabajadores siguen viviendo en pobreza extrema, mientras que 2.100 millones de trabajadores, casi el 58 % de la fuerza de trabajo mundial, permanecen en el empleo informal", señaló.
Houngbo observó que el aumento de la deuda soberana, el espacio fiscal limitado y la elevada incertidumbre económica restringen aún más la capacidad de los gobiernos para apoyar a los trabajadores y fortalecer los mercados de trabajo.
Conflicto en Oriente Medio: intensificación de riesgos económicos y laborales
El conflicto en curso en Oriente Medio está intensificando vulnerabilidades preexistentes y transmitiendo perturbaciones a través de los mercados energéticos, las interrupciones del comercio y el aumento de los costos, lo que incrementa el riesgo de efectos graves y duraderos en el mundo del trabajo, afirmó el Director General.
En los países más afectados, se prevé que los daños a las infraestructuras, las interrupciones de la actividad empresarial, los desplazamientos y la inseguridad reduzcan el empleo y los ingresos, al tiempo que ejerzan presión sobre las instituciones del mercado de trabajo y los servicios públicos.
Más allá de la región, las perturbaciones en la energía, el comercio y las cadenas de suministro ya están afectando al empleo, los salarios y las condiciones de trabajo en muchas economías. Los hogares de bajos ingresos, los trabajadores en la economía informal, los trabajadores migrantes y las pequeñas empresas soportan las cargas más pesadas, con un aumento del riesgo de trabajo infantil, trabajo forzoso y otros déficits graves de trabajo decente.
"El conflicto en Oriente Medio no es un choque aislado superpuesto a una economía mundial por lo demás estable. Está agravando vulnerabilidades preexistentes y aumentando la probabilidad de efectos más graves y duraderos en el mundo del trabajo", afirmó Houngbo.
Proteger a los trabajadores y fortalecer los mercados de trabajo
Para hacer frente a las crecientes fragilidades del mercado de trabajo en un contexto de incertidumbre y choques globales cada vez más intensos, Houngbo instó a los gobiernos a actuar con rapidez para proteger a los trabajadores, preservar el espacio fiscal para la protección social e implementar medidas activas de mercado de trabajo.
"La protección social eficaz, el apoyo a los medios de vida y las medidas de política activa de mercado de trabajo son esenciales para evitar que los trabajadores y los hogares vulnerables caigan aún más en la inseguridad."
En los países afectados por conflictos, la recuperación y la reconstrucción deben incorporar desde el inicio el trabajo decente, los derechos laborales, la protección social y condiciones de trabajo justas, señaló.
Houngbo instó a los responsables de políticas a extraer lecciones de la crisis actual, subrayando que la resiliencia económica no puede construirse sobre bases débiles del mercado de trabajo.
"Allí donde el crecimiento no genera empleo decente, donde la informalidad sigue siendo generalizada y donde los trabajadores carecen de seguridad, voz y protección, las sociedades se vuelven mucho más vulnerables a las perturbaciones. Por ello, la persistencia de los déficits de trabajo decente no es solo una preocupación económica, sino también una cuestión de derechos", afirmó.