05/20/2026 | Press release | Distributed by Public on 05/20/2026 12:01
De izquierda a derecha: Cúpula de la Memoria y Casa Museo, dos memoriales para honrar a las víctimas del 21 de febrero de 2005. Fotos: Minculturas.
El acompañamiento inició en 2024 con diagnósticos y talleres participativos; entre julio y agosto de 2025 se realizaron visitas de campo y sesiones de concertación del diseño; y entre septiembre de 2025 y mayo de 2026 se desarrollaron las jornadas de construcción.
San José de Apartadó, 20 de mayo de 2026 (@minculturas). El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes acompañó la apertura de los memoriales "Casa Museo" y "Cúpula de la Memoria" en la vereda La Resbalosa, en el municipio de San José de Apartadó (Antioquia). Estos espacios honran la memoria de las ocho personas asesinadas el 21 de febrero de 2005 en una operación conjunta entre tropas del Ejército Nacional y estructuras paramilitares: Luis Eduardo Guerra, Bellanira Areiza, Deiner Guerra, Alfonso Bolívar Tuberquia, Sandra Milena Muñoz, Natalia Andrea Tuberquia (de 5 años), Santiago Tuberquia (de 18 meses) y Alejandro Pérez. Los hechos han sido reconocidos por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) como crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Alfonso Bolívar Tuberquia era coordinador de la Zona Humanitaria de La Resbalosa y referente del proceso comunitario. Su esposa Sandra Milena Muñoz, de 24 años, también hacía parte activa de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Junto a ellos fueron asesinados sus dos hijos, Natalia de 5 años y Santiago de apenas 18 meses, así como Alejandro Pérez, un campesino que se encontraba trabajando en la zona. La familia vivía en la finca La Cabaña, donde cultivaban maíz, plátano, yuca y cacao para el sostenimiento familiar y comunitario, y donde defendían cada día su derecho a vivir en paz.
Desde 2024, el Grupo de Artes Plásticas y Visuales y la Equipa de Paz y Cuidado del Ministerio acompañaron a la Comunidad de Paz en un proceso de co-creación basado en escucha activa y construcción colectiva. El camino inició en febrero de 2025 con talleres participativos en los que personas de distintas edades compartieron sus sueños, recuerdos y expectativas sobre cómo debía habitar la memoria en el territorio. Entre septiembre de 2025 y mayo de 2026, la propia comunidad participó en jornadas de diseño y producción bajo principios de bioconstrucción, integrando materiales propios de la región como níspero, roble, cedro y piedra para que el paisaje mismo narrara la historia de resistencia.
El memorial Casa Museo fue diseñado siguiendo la lógica constructiva campesina del Urabá antioqueño y se basó en la casa original donde vivió la familia de Alfonso Bolívar. Entre sus objetos conservados se encuentran columnas originales de la casa, una teja atravesada por un proyectil, un canasto, una piedra de moler y un tronco impactado durante el ataque: testigos materiales y silenciosos de lo ocurrido.
La Cúpula de la Memoria protege y alberga las fosas donde fueron encontrados los cuerpos, así como el árbol de cacao, "testigo silencioso" que permanece desde entonces. Cada 21 de febrero, en este lugar se realizan eucaristías en memoria de las víctimas como parte de la conmemoración de la masacre. Tanto la Cúpula como la Casa Museo fueron concebidas no como monumentos cerrados, sino como espacios vivos, abiertos a la multiplicidad de voces y a la transmisión intergeneracional de la memoria.
"La Comunidad de Paz de San José de Apartadó demostró que la resistencia civil también es una forma de construir país. Desde este Ministerio acompañamos su lucha y dignidad por la memoria de las víctimas. Hoy, Colombia empieza a reconocer hechos que nunca debieron ocurrir", afirmó Yannai Kadamani Fonrodona, ministra de las Culturas.
El proceso judicial por la masacre ha sido largo. En 2010, el capitán retirado Guillermo Armando Gordillo Sánchez fue condenado a 20 años de prisión tras confesar su participación en la operación conjunta entre el Batallón de Infantería N.° 47 y los paramilitares de las AUC. En 2019, la Corte Suprema de Justicia condenó a varios militares a 34 años de prisión y reconoció que las víctimas eran civiles protegidos por el Derecho Internacional Humanitario. El proceso continúa activo en la JEP.
Estas prácticas de memoria son el resultado acumulado de una lucha sostenida que encontró su punto de inflexión hace más de dos décadas de litigio ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuando el Estado colombiano y la Comunidad de Paz de San José de Apartadó alcanzaron un acuerdo histórico que reconoce las graves violaciones a los derechos humanos sufridas por la comunidad y establece compromisos de reparación integral, memoria y avance en las investigaciones judiciales.
Además, este acuerdo reconoce a la Comunidad de Paz como un símbolo de resistencia y dignidad en medio del conflicto armado, e incorpora medidas de reparación simbólica como la creación de monumentos y espacios de memoria en honor a las víctimas, de los cuales hacen parte la Casa Museo y la Cúpula de la Memoria.
Para el Ministerio de las Culturas, representan una apuesta concreta por la reparación simbólica construida con las manos de la comunidad y pensada desde su historia.