07/14/2026 | Press release | Distributed by Public on 07/14/2026 09:08
El Ministerio de las Culturas acompañó el acto público de reconocimiento de responsabilidad del Estado frente a la masacre de Bojayá, con acciones para impulsar el Circuito de la Memoria, la declaratoria patrimonial del Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María, la Escuela Museo de la Memoria y los procesos culturales del territorio.
Entre 2023 y 2026, el Ministerio ha realizado una inversión directa de más de $1.524 millones en Bojayá, orientada al desarrollo de procesos de formación artística, patrimonio, memoria, salvaguardia de saberes y a la asignación de estímulos e incentivos mediante convocatorias públicas.
Bellavista, Bojayá, Chocó, 14 de julio de 2026 (@mincultura @vicepatrimonios). 24 años después de la masacre de Bojayá, el Estado colombiano llevó a cabo este 11 de julio de 2026, el acto público de perdón y de reconocimiento de responsabilidad a las comunidades de Bojayá y Vigía del Fuerte, como parte de las medidas de reparación integral en favor de las víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes acompañó este acto con el compromiso de seguir promoviendo las acciones culturales, patrimoniales y comunitarias que han convertido la memoria de Bojayá en un referente nacional de dignidad, resiliencia y construcción de paz.
Con la presencia de Saia Vergara Jaime, viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural del Ministerio de las Culturas, se anunció la declaratoria del conjunto del Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María como Bien de Interés Cultural del ámbito nacional.
"Que el Estado colombiano esté en Bojayá hoy pidiendo excusas y reconociendo la responsabilidad por no haber protegido a la población hace 24 años es un acto que dignifica la memoria de las personas que fueron asesinadas, pero sobre todo de las personas que sobrevivieron. Por parte del Ministerio de las Culturas, hemos trabajado en un Plan Vivo de Memoria, la museografía que acompañará la iglesia de Bellavista viejo y declarado el Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María como Bien de Interés Cultural del ámbito nacional, acciones que reflejan el compromiso de este Gobierno y del Estado con la dignificación de las memorias de las y los sobrevivientes de esta terrible masacre que nunca más se debe volver a repetir", dijo la viceministra.
Por su parte, Pedro Sánchez, ministro de Defensa, señaló que "este es un acto de respeto, de justicia, de pedir perdón a las víctimas. Muchas veces tenemos que dar la cara por los culpables. Yo, como ministro de Defensa, en nombre de la Nación, del Ministerio de Defensa, del Ejército Nacional, reconozco ante ustedes que el Estado falló en su deber de protegerlos ante este acto demencial de los dos grupos armados, la guerrilla de las Farc y las AUC", dijo.
Y agregó: "El Estado falló porque no actuó con la eficiencia que se necesitaba. Existieron alertas sobre el riesgo y la respuesta no fue suficiente para evitar la masacre que hicieron los grupos ilegales. Falló el Estado porque la muerte y el terror venían acercándose y no llegamos a tiempo para protegerlos. Aunque el Estado no asesinó directamente a los civiles, sí tenía la obligación de hacerlo todo para proteger la vida".
Desde 2023, en el marco de la implementación de la Ley 2087 de 2021, orientada a la creación del Circuito de la Memoria de Bojayá, el Ministerio, a través de la Dirección de Poblaciones y en coordinación con el Ministerio del Interior, ha liderado un proceso sostenido de articulación interinstitucional mediante una Secretaría Técnica Colegiada. Este trabajo ha permitido vincular a 15 entidades del orden nacional y territorial para avanzar en componentes como el Sendero de la Memoria, soluciones energéticas sostenibles para Bellavista Viejo, estudios y diseños para infraestructuras emblemáticas y la construcción del guion museológico y pedagógico del lugar de memoria.
Uno de los avances más significativos ha sido el proceso técnico y administrativo para la declaratoria del conjunto del Cristo Mutilado y del Inmaculado Corazón de María como Bien de Interés Cultural del ámbito nacional. Estas imágenes, rescatadas de las ruinas del templo de San Pablo Apóstol de Bellavista, son consideradas por la comunidad como símbolos vivos de memoria, duelo, fe, resistencia y esperanza. El expediente fue presentado ante el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural el 26 de junio de 2026.
El Ministerio también avanza en la restauración de la imagen del Inmaculado Corazón de María, intervención que se desarrolla en Quibdó y cuya finalización se proyecta para mediados de julio de 2026. Esta acción busca preservar una de las imágenes que acompañó espiritualmente a la comunidad durante y después de la tragedia.
En materia de infraestructura cultural, el Grupo de Infraestructura Cultural lideró la formulación y actualización del Plan Vivo de Memoria y Paisaje de Bojayá, instrumento que define la cartografía cultural y memorial del territorio y orienta el desarrollo del Circuito de Memoria. Además, avanza el proceso de formulación, estudios, diseños y construcción participativa de la Escuela Museo de la Memoria de Bojayá, concebida como un espacio para la preservación, investigación y divulgación de la memoria histórica, las expresiones culturales asociadas al río Atrato y las iniciativas comunitarias de resistencia y reconstrucción del tejido social.
La Dirección de Patrimonio y Memoria también culminó durante el primer trimestre de 2026 el proceso de investigación y documentación del sistema de ritualidad fúnebre de las comunidades afrodescendientes del municipio. Como resultado, se produjeron un documento plegable tipo friso, una pieza audiovisual y un podcast documental. Adicionalmente, se desarrolló una experiencia piloto de documentación con comunidades indígenas Emberá presentes en el territorio.
A estas acciones se suma el proyecto Memoria Sonora de Bojayá, liderado por la Dirección de Artes, orientado al registro, preservación y circulación de cantos, relatos orales y expresiones artísticas asociadas a la memoria del conflicto armado y la reparación cultural. Para su implementación se proyecta una inversión cercana a los $35 millones.
El Museo Nacional de Colombia, por su parte, avanza en la formulación conceptual y metodológica del Guion del Sendero Ecológico y de la Memoria de Bellavista Viejo, una iniciativa que busca integrar la memoria histórica, los valores culturales del territorio y las características ambientales y paisajísticas que hacen parte de la experiencia de memoria de las comunidades de Bojayá.
El compromiso del Ministerio también se expresa en inversión cultural directa. De acuerdo con el informe de inversión del municipio, entre 2023 y 2026 se han identificado más de $1.524 millones en acciones para Bojayá, entre ellas formación artística de Artes para la Paz, dotaciones artísticas, fortalecimiento del centro musical Batuta Bojayá, convocatorias de los Programas Nacionales de Concertación y Estímulos, Jóvenes por el Cambio y la restauración del Inmaculado Corazón de María y acciones de salvaguardia.
En Artes para la Paz, Bojayá contó en 2025 con formación directa para 1.195 niños, niñas, jóvenes y adolescentes en cinco establecimientos educativos, con una inversión superior a $282 millones. Para 2026 se proyectan 98 cupos adicionales. El centro musical Batuta Bojayá, a través del programa Sonidos de Esperanza, fue fortalecido entre 2023 y 2024 con 140 cupos y una inversión superior a $325 millones.
El acto público de reconocimiento de responsabilidad del Estado contó con representantes de los familiares reconocidos en la Sentencia 45 de 2019 del Tribunal Administrativo del Chocó, autoridades étnico-territoriales y otras víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002. Para las comunidades, este escenario fue un momento de dignificación, desagravio y reafirmación de los compromisos del Estado con la reparación integral, la autonomía territorial, la memoria y las garantías de no repetición.
Con su presencia y sus acciones, el Ministerio de las Culturas ratificó que la memoria de Bojayá no es un asunto del pasado. Es una tarea viva del país. Una responsabilidad que exige escuchar a las víctimas, proteger sus símbolos, apoyar sus procesos culturales y garantizar que el dolor sufrido por las comunidades se transforme en memoria, justicia, dignidad y paz.