04/02/2026 | News release | Distributed by Public on 04/03/2026 12:56
2 abril, 2026La 14.a Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada en Yaundé, Camerún, del 26 al 30 de marzo, concluyó con pocos resultados tras cuatro días de intensas negociaciones. Los ministros adoptaron dos decisiones relativas a la integración de las pequeñas economías en el sistema comercial multilateral y al refuerzo del trato especial y diferenciado en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias y de obstáculos técnicos al comercio.
La reforma de la OMC, el comercio electrónico, las subvenciones a la pesca, la agricultura y el paquete de medidas para los países menos desarrollados quedaron aplazados y se remitieron a Ginebra, Suiza, donde se seguirá trabajando en estos temas.
El resultado decepcionó a los sindicatos y a las organizaciones de la sociedad civil, que celebraron sus propias reuniones paralelas y esperaban que el encuentro supusiera un avance real para los problemas de desarrollo de larga data. En cambio, se pusieron de manifiesto marcadas diferencias en cuanto al margen de maniobra de los países en desarrollo, el futuro del comercio digital y el equilibrio entre los intereses multilaterales y la soberanía nacional.
El punto muerto más notorio se dio en relación con la moratoria de larga data sobre los derechos de aduana aplicables a las transmisiones electrónicas. La moratoria, vigente desde 1998, impide a los miembros gravar productos digitales transfronterizos como el software, la música o los libros electrónicos. Tradicionalmente renovada cada dos años, la moratoria expiró después de que los ministros -que constituyen el máximo órgano de decisión de la OMC- no lograran ponerse de acuerdo sobre una prórroga.
Estados Unidos abogó inicialmente por una prohibición permanente, aunque posteriormente propuso una renovación de cinco años. Brasil insistió en mantener la norma de dos años, con el argumento de que una moratoria más prolongada limitaría la capacidad de los países en desarrollo para generar ingresos y definir su política digital. La moratoria relacionada con las reclamaciones sin infracción y las reclamaciones por otra situación en el marco del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) también expiró sin que se renovara.
Los sindicatos, entre ellos la CSI, IndustriALL Global Union y la Internacional de Servicios Públicos, así como organizaciones de la sociedad civil africana, como la Red Africana de Comercio, consideraron que este resultado reflejaba desequilibrios más profundos en los marcos de la OMC. La mayoría argumentó que una moratoria permanente o prolongada beneficiaría de manera desproporcionada a los grandes exportadores digitales, al tiempo que limitaría las opciones de las economías que aún están desarrollando su infraestructura digital.
La agricultura, una prioridad para los miembros africanos y otros países en desarrollo, volvió a quedarse sin avances concretos. No se adoptó ninguna decisión sobre el apoyo interno, el acceso a los mercados, la seguridad alimentaria pública ni el mecanismo especial de salvaguardia. Tampoco se abordaron las demandas de larga data de los países del grupo Cotton-4 (Benín, Burkina Faso, Chad y Malí) en materia de subvenciones. Estados Unidos había bloqueado los avances en materia de agricultura en una fase anterior de la conferencia, al pedir una reformulación fundamental de las negociaciones.
Otro punto de fricción fue la propuesta de incorporar el Acuerdo sobre Facilitación de las Inversiones para el Desarrollo al marco normativo de la OMC. Los sindicatos y la sociedad civil advirtieron de que su adopción formal corría el riesgo de socavar el espíritu de consenso que caracteriza a la organización.
Los representantes de los sindicatos y de la sociedad civil señalaron que el Protocolo de Inversiones de la Zona de Libre Comercio Continental Africana constituye un marco regional más adecuado, ya que evita el arbitraje internacional contencioso y protege mejor a los inversores nacionales.
Paule-France Ndessomin, secretaria regional de IndustriALL para África Subsahariana, afirmó que la reunión ha supuesto una oportunidad perdida para ampliar el margen de maniobra de la política industrial con vistas a la creación de empleo digno, especialmente para la población joven de África, en consonancia con el Acuerdo de Marrakech, por el que se estableció la OMC.
"Se necesitan normas comerciales más justas y equitativas que generen empleo y den prioridad a los trabajadores y las comunidades africanas como vías para avanzar",
expresó.