01/13/2026 | Press release | Distributed by Public on 01/13/2026 14:09
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Amigas, amigos, puesto que vamos a escuchar enseguida a los ganadores de estos premios, vengo a decir sólo tres cosas que ya lo verán van a ser muy breves.
La primera es gracias por invitarme a compartir esta tarde con tanto fabulador extraordinario, con escritores, autores noveles y consagrados, editores, libreros, académicos, periodistas, lectores, todos.
"...A Zenda hay que llegar contenta y curiosa y hay que tener tiempo, dejarse caer, entregarse, leer y leer, leer sus artículos, seguir la huella de los libros que recomienda, descubrir miradas, personajes, imágenes. Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir porque es cobijo y porque es faro..."
La segunda es gracias a quienes parieron Zenda -hay muchos de sus fundadores aquí-, a ese grupo de valientes con un capitán al frente que decidieron crear un territorio libre y plural de amigos, libros y aventura y que, diez años después, lo han convertido en un refugio feliz, exuberante por su fulgor casi infinito (hay que perderse en la página de Zenda), en el que entre todos han conseguido que podamos sentir que la literatura está con nosotros, es un territorio en el que Cunqueiro regaña a los políticos por citar Goethe; María José Solano recuerda ensalza a Cansinos Assens y nos recuerda que, para Cansinos, los libros eran una forma superior de patria; o en un no-perfil de Daniel Rodríguez descubrimos los ojos de tormenta del poeta chileno Raúl Zurita y sus versos que trepan; o las fotos de Jeosm a Eva Baroja en una entrevista que también hace Jeosm y en la que Eva confiesa que es militante, activista de la moderación o esos artículos de Alex Joyce en los que desmitifica a esos grandes escritores, hay uno muy reciente en el que se pregunta si de verdad es necesario que Thomas Mann revise la eternidad en cada párrafo o lo que José Carlos Llop le recomienda, le desea a Leonor en uno de esos libros de edición no venal de Zenda en el que le desea que sea querida, plácida, culta y, por tanto, feliz.
En este territorio que también es hogar y es brújula; hay un bar y por ese bar han pasado -pues qué se yo- Antonio Lucas, un cabo de la Guardia Civil, D'Artagnan, un navajero, Joseph Conrad, por ese bar de Zenda pasa toda la historia de Europa. A Zenda hay que llegar contenta y curiosa y hay que tener tiempo, dejarse caer, entregarse, leer y leer, leer sus artículos, seguir la huella de los libros que recomienda, descubrir miradas, personajes, imágenes. Zenda es un buen lugar para quedarse a vivir porque es cobijo y porque es faro.
La tercera cosa que quería decirles es también gracias, gracias a los que formáis parte de Zenda, los fijos María José, Leandro, Álvaro, Karina, también los que orbitan, los que son flotantes; y gracias a un jurado de unos premios que son relevantes porque son libres, independientes, transversales como lo es Zenda. A mí me ha tocado -me va a tocar- dar el Zenda de honor a Enrique Vila-Matas y de Enrique no voy a decir nada porque lo va a decir él y porque lo dice en sus libros. Lo que sí le agradezco a este autor es que no sea director de circo como era su deseo infantil y que se dedique a escribir libros.
Paco Cerdá, que es uno de los autores también que van a ser premiados, le hace un precioso perfil a Vila-Matas y en una de las ideas que destaca de su último libro, el de Canon de Cámara Oscura, habla de una utopía de lo que es el "Ikigai" para Enrique Vila-Matas y que sería que escribir y respirar no tuviesen ritmos diferentes. Y ya termino-ven cómo era breve- con unas palabras -quiero recordar antes- que son de un escritor poco conocido, la verdad es que es un autor que está intentando abrirse paso en este camino de los autores emergentes.
Yo creo que escribe bastante bien, ya verán, creo que es una promesa de las letras. Sus palabras son: "yo no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca". Se llama Arturo y es el alma de todo esto.
Muchas gracias.