06/09/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/09/2026 10:48
Washington, D.C., 9 de junio de 2026 (OPS) - Los niveles de impuestos saludables aplicados al alcohol y a las bebidas endulzadas en las Américas siguen siendo demasiado bajos para reducir significativamente su consumo y prevenir las enfermedades no transmisibles (ENT), aun cuando la región registra algunos de los niveles de consumo más altos del mundo, según dos informes publicados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Los informes Impuestos a las bebidas alcohólicas en las Américas e Impuestos a las bebidas endulzadas en las Américas muestran que los niveles impositivos en la región se mantienen por debajo de los promedios mundiales, lo que limita la eficacia de una de las intervenciones de salud pública más costoefectivas para reducir el consumo nocivo.
En el caso de la cerveza, la carga tributaria total mediana en la región alcanza el 25,5%, frente a una mediana mundial de 29,4%, mientras que los impuestos sobre las bebidas espirituosas promedian 31,5%, por debajo de la mediana mundial de 38,7%.
En cuanto a las bebidas azucaradas, la carga tributaria mediana en las Américas representa apenas el 17,1% del precio final de venta al público, ligeramente por debajo de la mediana mundial de 17,8%. Además, un tercio de los países de la región aún no aplica ningún impuesto a estos productos.
Los informes de la OPS destacan que las Américas, particularmente América Latina y el Caribe, registran algunos de los niveles de consumo más altos del mundo tanto de bebidas azucaradas como de alcohol. Los adultos de la región consumen en promedio 7,8 porciones de bebidas azucaradas por semana, una cifra significativamente superior al promedio mundial de 2,7 porciones.
El consumo elevado de estos productos está asociado con importantes riesgos para la salud, entre ellos el sobrepeso y la obesidad -que afectan al 67,5% de los adultos-, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades hepáticas y otras ENT, además de lesiones y hechos de violencia relacionados con el consumo nocivo de alcohol.
Los impuestos saludables no solo están diseñados para reducir el consumo de productos perjudiciales para la salud; también generan ingresos que los gobiernos pueden invertir en salud y otras prioridades sociales. Cuando están bien diseñados, estos impuestos pueden ayudar a retrasar el inicio del consumo de alcohol entre los jóvenes, reducir el consumo nocivo y disminuir la ingesta de bebidas azucaradas asociadas con la obesidad y las enfermedades crónicas.
Sin embargo, los informes señalan que muchos países de la región continúan aplicando tasas impositivas bajas, bases tributarias limitadas o no ajustan periódicamente los impuestos en función de la inflación, lo que reduce el impacto a largo plazo de estas medidas. Además, algunos productos que también representan riesgos para la salud -como las bebidas lácteas azucaradas y los jugos de frutas- suelen quedar excluidos de estos impuestos, lo que puede desplazar el consumo hacia alternativas no gravadas y reducir la eficacia de las políticas tributarias destinadas a mejorar la salud.
Varios países han logrado avances en los últimos años. Barbados y Colombia introdujeron nuevos impuestos sobre productos no saludables, mientras que Dominica aumentó los impuestos al tabaco, al alcohol y a las bebidas azucaradas.
"En muchos países de las Américas, los impuestos vigentes no han sido diseñados de acuerdo con las mejores prácticas internacionales y siguen siendo demasiado bajos para influir de manera significativa en los patrones de consumo, reducir la exposición a riesgos para la salud o generar los beneficios sanitarios y fiscales que pueden proporcionar impuestos saludables eficaces", afirmó el doctor Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS.
Para maximizar tanto el impacto en la salud como los beneficios fiscales, la OPS recomienda que los países fortalezcan sus políticas de impuestos saludables mediante estructuras tributarias adecuadas, tasas impositivas apropiadas, una cobertura amplia de productos y ajustes periódicos por inflación. También es necesario garantizar una implementación sólida de estas políticas, un monitoreo continuo y reformas basadas en evidencia para asegurar que los impuestos reduzcan efectivamente el consumo nocivo y contribuyan a mejorar la salud de la población.
"La OPS está comprometida a brindar cooperación técnica para fortalecer la implementación de impuestos saludables, una medida basada en evidencia que contribuye a reducir los factores de riesgo y proteger la salud de la población", concluyó el doctor Hennis.
Los informes fueron presentados en mayo durante un seminario web organizado por la OPS en colaboración con la Universidad Johns Hopkins y forman parte de los esfuerzos regionales y mundiales para monitorear las políticas fiscales que contribuyen a los objetivos de salud pública.