01/29/2026 | News release | Distributed by Public on 01/29/2026 15:59
En una era dominada por la inteligencia artificial y la innovación tecnológica, una pregunta fundamental emerge en el ámbito educativo: ¿cuál es realmente el modo de aprendizaje más poderoso?
La respuesta, según expertos de la Universidad de Stanford, no se encuentra en las máquinas ni en los algoritmos, sino en las relaciones humanas.
"Lo que más importa en el aprendizaje son las conexiones humanas", dijo Isabelle Hau, directora ejecutiva del Stanford Accelerator for Learning.
Hau presentó su argumento en su conferencia magistral de la conferencia IFE desafiando la narrativa predominante sobre la transformación digital de la educación.
Respaldada con datos concretos de estudios sobre la primera infancia, explicó cómo la tecnología puede ser una aliada poderosa, pero solo cuando se diseña intencionalmente para fortalecer, no reemplazar, las conexiones humanas.
Los bebés nacen con aproximadamente 100 mil millones de neuronas en sus cerebros.
Sin embargo, estas neuronas necesitan conectarse y activarse a través de un proceso llamado conexión sináptica.
A diferencia de otras especies animales que pueden caminar o buscar comida al nacer, los humanos no pueden hacerlo porque las conexiones sinápticas deben ocurrir después del nacimiento.
Este proceso, fundamental para el desarrollo como especie, depende completamente de las relaciones y en particular intercambios simples como una caricia, una sonrisa, o el juego.
"El amor no es un extra en la educación", enfatizó Hau. "Es la condición biológica para el aprendizaje y el bienestar".
Hau mostró evidencia de estudios realizados en la Universidad de Harvard sobre el impacto del cuidado parental cálido que muestran efectos cerebrales positivos.
Las imágenes cerebrales revelan diferencias notables en las estructuras asociadas con la memoria y el aprendizaje cuando los niños crecen en ambientes emocionalmente nutritivos.
La importancia de las relaciones no se limita a la primera infancia.
La investigación muestra que, independientemente del nivel educativo, cuando un estudiante tiene una relación sólida con su maestro, esto marca una diferencia significativa en su desempeño académico.
Hau destacó que no solo son las relaciones con los educadores o cuidadores lo que tiene impacto. Tener un mejor amigo en el jardín de niños es uno de los mayores predictores de participación académica posterior.
Un estudio de la OMS encontró que los adolescentes con fuertes habilidades sociales superan académicamente a sus pares con altas capacidades cognitivas, pero débiles habilidades sociales.
Esto demostraría que las competencias relacionales son tan importantes como las intelectuales para el éxito educativo y profesional.
"El amor no es un extra en la educación. Es la condición biológica para el aprendizaje y el bienestar". - Isabelle Hau
Sin embargo, justo cuando la ciencia confirma la centralidad de las relaciones en el aprendizaje, la sociedad enfrenta lo que Hau llamó una "crisis de relaciones humanas".
Las familias son más pequeñas, con tasas de natalidad en declive.
Los niños tienen menos amigos que las generaciones anteriores, y cada vez menos adultos mayores en sus vidas.
Las estadísticas también revelan que el promedio de tiempo diario que los estadounidenses pasan con dispositivos electrónicos ha alcanzado niveles sin precedentes, creando lo que Hau denominó "tecnofumancia": la interferencia de la tecnología en las relaciones humanas.
Isabelle Hau, directora ejecutiva del Stanford Accelerator for Learning.Ante este panorama, Hau propone un cambio de enfoque: en lugar de preguntarnos cómo adoptar más tecnología, deberíamos preguntarnos cómo construir una "infraestructura relacional" que ponga las conexiones humanas en el centro.
Citó como ejemplo el proyecto Autism Glass de Stanford, unas gafas que utilizan visión computacional para ayudar a niños con autismo a reconocer emociones en tiempo real. Esta tecnología no reemplaza la interacción humana; la facilita y fortalece.
"Si no actuamos intencionalmente, estaremos criando una generación más conectada a dispositivos que a emociones", advirtió.
"El futuro no pertenecerá solo a quienes puedan usar la IA, sino a aquellos que puedan usarla mientras se conectan profundamente con otros seres humanos".
El IFE Conference es organizado por el Institute for the Future of Education del Tec de Monterrey, y esta es la décimo segunda edición que se lleva a cabo del 27 al 29 de enero en el campus Monterrey.
Es considerado uno de los eventos más importantes en innovación educativa en el mundo de habla hispana a través de conferencias magistrales, paneles, eventos híbridos, eventos especiales, premiaciones, ponencias de la convocatoria, espacios de networking, y más.
"El IFE Conference es una plataforma para lograr energizar a las personas para el cambio de la educación que requiere América Latina y el Caribe y el resto del mundo", dijo José Escamilla, director asociado del IFE.
"Es un espacio donde vienen los actores principales (de la educación) y aquí se encuentran. Aquí es el momento donde podemos hacer estas conexiones, encontrar de qué manera podemos trabajar juntos para lograr esta transformación", agregó.
Este año cuenta con más de 4 mil 300 asistentes presenciales, más de mil 450 participantes en línea de 46 países, con más de 500 actividades y 860 conferencistas.
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