UNFPA - United Nations Population Fund

12/24/2025 | News release | Archived content

Las parteras ofrecen un rayo de esperanza en medio del horror y el duro invierno de Gaza

GAZA, Territorio Palestino Ocupado - Cuando Rana se enteró de que estaba embarazada, su alegría se vio rápidamente eclipsada por otro sentimiento: el miedo.

Para Rana, al igual que para muchas de las 55.000 mujeres embarazadas de Gaza que buscan atención médica, la cuestión no era si su bebé nacería sino dónde y si sobrevivirían al parto. "Pensé que tendría que dar a luz en una tienda de campaña", afirmó.

Tras dos años de ataques incesantes, el sistema sanitario de Gaza ha quedado destrozado. Solo una pequeña parte de los centros de salud siguen en funcionamiento y muy pocos pueden proporcionar atención obstétrica y neonatal de emergencia. Los trabajadores sanitarios se han visto desplazados, los medicamentos escasean y las unidades neonatales están desbordadas y funcionan muy por encima de su capacidad, con muy pocas incubadoras y sin apenas personal cualificado.

"A medida que se acercaba la fecha del parto, estaba aterrorizada. No sabía cómo podría traer un niño al mundo en esas condiciones", declaró al UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva.

Como la mayoría de los 2,1 millones de habitantes de Gaza, Rana se encuentra desplazada y vive en una tienda de campaña improvisada, expuesta a las duras condiciones invernales y a las fuertes lluvias. Las recientes inundaciones han arrasado los refugios, destruido las pertenencias y dejado a las familias expuestas al frío, empapadas y propensas a contraer enfermedades, con un aumento considerable del riesgo de infecciones respiratorias, diarrea, hepatitis e hipotermia.

Las mujeres embarazadas, las nuevas madres y los recién nacidos se encuentran entre los grupos de mayor riesgo como se ha podido comprobar trágicamente en Khan Younis, donde un bebé de dos semanas murió recientemente por hipotermia.

Nabila Masaoud brinda atención materna y neonatal en el Hospital de la Sociedad Benéfica de Amigos del Paciente en la ciudad de Gaza. © UNFPA Palestina/Hardy Skills

Un salvavidas cuando más se necesitaba

En un momento en que el sistema sanitario de Gaza ha superado sus límites, las parteras cualificadas y los centros de salud en funcionamiento son fundamentales para garantizar la supervivencia de las mujeres y los bebés durante el parto y el delicado periodo del posparto.

Para Rana, esto significó poder dar a luz no en una tienda de campaña inundada, sino en un hospital en funcionamiento, rodeada de personal sanitario y con el equipo necesario para un parto seguro.

Afortunadamente, pudo dar a luz en el Hospital de la Sociedad Benéfica de Amigos del Paciente, en la ciudad de Gaza. Este hospital, junto con el Hospital Al Khair de Khan Younis, ha sido recientemente rehabilitado en su totalidad gracias al apoyo del UNFPA y a la financiación del Reino de Arabia Saudita a través del Centro Rey Salman de Socorro y Acción Humanitaria (KSrelief).

hermana de Rana camina entre hileras de tiendas de campaña en un campamento para personas desplazadas en la ciudad de Gaza. © UNFPA Palestina/Hardy Skills

En el hospital, la partera Nabila Masaoud estuvo con Rana durante todo el parto. Describió lo precarias que eran las condiciones antes de que se rehabilitara el centro. "Había muy pocos trabajadores sanitarios y gran parte del equipo estaba dañado", explicó al UNFPA.

"Si una mujer sufría complicaciones durante el parto, existía un riesgo real de que no sobreviviera. Ese apoyo ha cambiado la situación. Pudimos traer de vuelta a los trabajadores sanitarios, cubrir sus salarios y reemplazar el equipo que habíamos perdido durante la guerra".

Estas y otras iniciativas han dado resultados inmediatos para las mujeres y niñas más necesitadas de Gaza, de las cuales unas 240.000 ya han accedido a servicios esenciales de salud reproductiva, incluyendo la planificación familiar y la atención materna, y se espera que muchas más puedan acceder a ellos.

"Todas las mujeres merecen un parto seguro", afirmó la partera Nabila.

La lucha por el primer aliento

Con menos de 2.000 camas hospitalarias para más de dos millones de personas en Gaza y escasez de respiradores para recién nacidos, los bebés prematuros comparten cunas e incubadoras y los tubos y monitores que los mantienen con vida funcionan con electricidad inestable.

La partera Heyam ha sido desplazada varias veces en los últimos dos años, pero sigue trabajando en unidades de maternidad sobrecargadas allá donde va.

Esta madre de seis hijos describió días llenos de partos incesantes, sin apenas descanso, y mujeres llegando agotadas, malnutridas y sin haber tenido acceso a atención prenatal: "Se ha producido un aumento notable de los casos de malnutrición y anemia entre las mujeres en el posparto, así como de desnutrición y bajo peso al nacer entre los recién nacidos debido a la mala alimentación de las madres".

La partera Heyam tras terminar su turno atendiendo a mujeres y recién nacidos en una unidad de maternidad desbordada en Rafah, antes de su traslado a la ciudad de Gaza. © UNFPA Palestina/ Sociedad Palestina de Socorro Médico

Recientemente se ha trasladado a la ciudad de Gaza, donde trabaja en un centro de atención primaria en Tal Al Hawa, gestionado por la Sociedad Palestina de Socorro Médico. Ella y otras parteras cuentan con el apoyo de la Oficina Humanitaria de la Unión Europea (ECHO) y el UNFPA.

"Aunque llevo muchos años ejerciendo de partera, este año ha sido el más difícil", declaró. "La escasez de medicamentos y suministros médicos se ha convertido en parte de mi realidad cotidiana. A menudo ni siquiera disponemos de los artículos más básicos".

Un salvavidas en tiempos de oscuridad

Los recién nacidos comparten cunas e incubadoras en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital de Maternidad Al-Helal Al-Emirati, en Rafah, Gaza. ©UNFPA Palestina/Bisan Owda

Cada día nacen unos 150 bebés en Gaza, pero escasean productos básicos como el agua, el jabón y la electricidad. Las habitaciones están abarrotadas de mujeres que deberían ser monitoreadas por si surgen complicaciones, pero en cambio se ven obligadas a dar a luz sin privacidad. Para muchas, el viaje al hospital es en sí mismo un riesgo aterrador tras los repetidos ataques contra las instalaciones médicas.

El transporte es otro gran desafío, como explicó Heyam. "A menudo tenía que caminar largas distancias entre las casas y los centros de salud, bajo el sol o bajo la lluvia. Con cada paso, me decía a mí misma que esa mujer me estaba esperando y que tenía la responsabilidad de salvar la vida de una madre o un niño".

Pero incluso en circunstancias tan difíciles, estas parteras han estabilizado a madres que sufrían hemorragias potencialmente mortales, han realizado reanimaciones neonatales con equipos limitados o inexistentes y han ayudado a mujeres a encontrar la fuerza para dar a luz cuando sentían que no la tenían.

Nabila, Heyam y sus colegas dependen de una formación específica y de suministros esenciales para seguir haciendo su trabajo y salvando vidas. Eso es lo que les permite continuar con su labor e intervenir cuando una incubadora está llena o una madre se está desvaneciendo por el agotamiento.

Como explicó Heyam: "Las parteras son la primera línea de defensa para la vida de las madres y los recién nacidos y deben recibir apoyo y empoderamiento para llevar a cabo su misión".

"Nosotras, las que trabajamos sobre el terreno, representamos la esperanza para las mujeres en medio de esta oscuridad".

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