02/03/2026 | Press release | Distributed by Public on 02/03/2026 06:18
Querida septuagésimo cuarta Promoción: enhorabuena.
Un año más, nos reunimos en Barcelona, en esta Escuela Judicial, para celebrar el ingreso de una nueva promoción en la Carrera Judicial.
Por este día, por hacerlo realidad, trabajasteis durante años; enhorabuena también a vuestras familias y amigos, que os han apoyado y que ahora hacen suyo -legítimamente- vuestro sueño cumplido. Hago extensiva la felicitación a los preparadores, a los miembros de los tribunales, a los profesores y tutores y a todo el personal de la Escuela Judicial, con su director al frente, por un magnífico trabajo.
La satisfacción de todos los presentes, es, también, la de la sociedad española, que ve en vosotros continuidad y renovación. Si cada promoción trae a la Carrera Judicial un nuevo caudal de energía, también mantiene la vocación de servicio público y el compromiso con el Estado de Derecho que son rasgos distintivos de nuestros jueces y juezas.
Asumís hoy -con el ingreso en la Carrera Judicial- la tarea de contribuir a preservar el Estado social y democrático de Derecho. Es una responsabilidad enorme. Las decisiones que toméis afectarán a los derechos y libertades de los ciudadanos, a sus bienes y a la adecuada resolución de sus conflictos.
Contáis para ello con un excepcional conocimiento de nuestro ordenamiento -fruto de una preparación concienzuda- y un claro afán de buscar la justicia, esa que Ulpiano definiera como la "voluntad firme, constante y duradera de reconocer y otorgar a cada persona lo que le corresponde por derecho".
Nunca dejéis de estudiar, de aprender, de alimentar la inquietud de ese humanista que debe ser todo juez. En un tiempo como el nuestro, la vida obliga a un constante aprendizaje, y en ese empeño contaréis siempre con la ayuda del Consejo y de esta Escuela Judicial.
Queridas juezas, queridos jueces,
"...si cada promoción trae a la Carrera Judicial un nuevo caudal de energía, también mantiene la vocación de servicio público y el compromiso con el Estado de Derecho que son rasgos distintivos de nuestros jueces y juezas..."
Nuestra Constitución propugna, en su art. 1, la justicia como uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico. A su administración os debéis, y vuestra pertenencia al Poder Judicial os debe invitaros a seguir la senda de vuestros predecesores, los más de 5600 miembros de la Carrera Judicial que os reciben como compañeros.
Deberéis, como ya hacen ellos, conduciros bajo los más estrictos parámetros éticos y ser ejemplo constante de rectitud. De ello depende en la práctica, en gran medida, el respeto debido al Poder Judicial que encarnáis, condición esencial para el buen funcionamiento de nuestro sistema político y constitucional.
Vuestra labor implica, asimismo, una nítida perspectiva europea. Siendo jueces españoles, sois también jueces europeos. El ejercicio de vuestra función no estaría completo sin el conocimiento y la aplicación de esa parte esencial de nuestro ordenamiento jurídico que es el Derecho de la Unión Europea.
Tampoco estará completa vuestra labor sin el derecho internacional. Me refiero -de acuerdo a lo que establece el art. 10.2 de nuestra Carta Magna - al valor de obligado referente interpretativo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; me refiero también al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos -de cuya entrada en vigor celebramos este año el 50 aniversario - a la Carta de las Naciones Unidas y a los demás tratados y convenios de los que España es parte.
Queridos nuevos miembros de la Carrera Judicial,
Todo lo dicho hasta aquí -y muchas otras cosas que ya sabéis- conduce a una sola conclusión: estáis a punto de embarcaros en un viaje profesional apasionante. Una tarea preciosa, pero también de una enorme exigencia y complejidad.
Habrá días duros, decisiones difíciles; habrá renuncias personales y momentos de soledad. Dos elementos aparentemente antagónicos -la salvaguardia de vuestra independencia y la necesaria inserción en la sociedad- os demandarán un equilibrio, en la vida y en el trabajo, que no siempre os será sencillo mantener.
Pero, al cabo del camino -estad seguros- están la serenidad del deber cumplido, el reconocimiento de los ciudadanos y la satisfacción de haber ayudado a levantar, con vuestra palabra y vuestra labor, el gran edificio, siempre inacabado, de nuestra convivencia.
Decía Concepción Arenal, nuestra gran jurista, que la razón necesita siglos para "llegar a la justicia que el corazón comprende instantáneamente". Que esa intuición del corazón alumbre, como jueces, vuestra tarea diaria, en la que tanto nos jugamos como sociedad. Enhorabuena y adelante.
Muchas gracias.