06/09/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/09/2026 10:50
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT.
Yolanda Díaz ha reivindicado el papel de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como espacio de construcción de "una civilización laboral global de la que estamos aún muy lejos, pero que sería mucho más primitiva sin la existencia de los principios y normas fundamentales en el trabajo".
"Nos tomamos en serio la OIT y por eso nos sentimos legitimadas para decir que la OIT se debe tomar en serio a sí misma. El mandato de la OIT está en crisis, pero si el trabajo no es una mercancía tampoco puede serlo la organización que representa el trabajo", ha afirmado la ministra en Ginebra, donde ha abogado por defender los valores fundacionales de la OIT frente a la compleja situación actual global.
Yolanda Díaz ha destacado que la OIT "pasa por turbulencias financieras que no podemos obviar", pero que de las mismas no se puede salir poniendo en riesgo sus valores fundacionales. "Asegurar el mandato de la OIT es nuestra verdadera misión: lo haremos con más o menos recursos, pero los sentimientos de justicia, paz y seguridad no están en venta".
La vicepresidenta segunda del Gobierno se ha desplazado a Ginebra para participar en la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT 2026, la reunión anual en la que los representantes de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores de los 187 Estados Miembros de la OIT debaten sobre temas del mundo del trabajo. Este año la reunión versa sobre el trabajo decente en la economía de plataformas, el programa transformador para lograr igualdad de género en el trabajo y el diálogo social y el tripartismo.
Grandes retos del mundo laboral y de la OIT
Durante su intervención en la sesión plenaria en el Palacio de las Naciones, Yolanda Díaz ha querido lanzar varias reflexiones sobre el papel de la OIT, la primera, su valor como espacio de defensa de la población trabajadora global, recordando que su esencia y la mejor de sus enseñanzas es el tripartismo: "Podemos concebir el futuro del trabajo de muchas maneras, excepto sin diálogo social".
Si el tripartismo es una característica esencial de la OIT, "su acción normativa no lo es menos. Una OIT sin normas es una organización inane frente a los grandes cambios digital y verde que tenemos que gobernar. Podemos discutir cómo han de ser esas normas, seguramente más atentas a las particularidades regionales, pero no las normas en sí mismas", ha dicho.
La vicepresidenta también ha pedido una reflexión seria, urgente y colectiva sobre las posibilidades de la Inteligencia Artificial (IA) y su impacto en el mundo del trabajo. "La automatización, la robótica y la IA están transformando la estructura misma del trabajo. Para evitar que la tecnología sea un regreso al pasado debemos convertir la IA en una oportunidad, y los sistemas deben diseñarse centrados en la persona, no solo en el rendimiento".
En cuarto lugar, la ministra de Trabajo ha recordado en su intervención que la OIT debe mirar a las empresas y la productividad con humanismo, "precisamente desde esa perspectiva basada en las personas", por eso, ha añadido "las empresas sostenibles son otro de nuestros grandes retos".
Finalmente, Díaz ha apelado a la necesidad de seguir trabajando por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres en el mundo laboral. "Abrazar los valores del feminismo y construir con ellos el concepto de trabajo decente" es otro mandato clave de la OIT".
Éxito del diálogo social español
La vicepresidenta ha recordado que España ha hecho del diálogo social su bandera y ha propiciado en los últimos seis años la gran reforma de su legislación laboral con acuerdo entre sindicatos, empleadores y Gobierno. "Los resultados confirman el éxito del diálogo social español: más trabajadores con derechos que nunca, el mayor número de mujeres ocupadas de nuestra historia, una reducción de la brecha salarial del 25% y la erradicación del uso de la temporalidad abusiva", ha indicado.
La ministra de Trabajo ha cerrado su intervención celebrando la oportunidad y el orgullo para España que ha supuesto volver a estar presentes en esta gran cita del multilateralismo laboral, algo que "reafirma el compromiso de nuestro país con el trabajo decente, los derechos humanos y la democracia económica. Estamos teniendo una agenda muy intensa en la que nos hemos reunido con interlocutores sociales, cargos internos de la OIT y países colegas para impulsar políticas que sitúen en el centro a las personas trabajadoras".
Regular las plataformas
A su llegada a la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la vicepresidenta ha recalcado la importancia de esta reunión anual en un momento que considera "clave por la crisis global que vivimos en el multilateralismo, de época y por los grandes retos que tenemos la obligación de resolver, vinculados al trabajo decente pero también a la emergencia climática y a la transición digital en el mundo". Para Díaz, la OIT "más que nunca" tiene que hacer gala del trabajo decente. "Hablamos de una OIT que resuelva los problemas con una gobernanza de la mano de los empleadores, pero también de la mano del mundo del trabajo".
La ministra ha explicado que en las reuniones de Ginebra se debate sobre el desarrollo de una norma mínima y común a los países que regule las plataformas digitales en el mundo: "Desde el Gobierno de España estamos impulsando e intentando que salga adelante. El debate está siendo muy delicado, pero España tiene una grandísima experiencia, ya que fuimos la primera regulación de la denominada Ley Rider. Una norma que además, siguiendo el espíritu de la OIT, fue dialogada y consensuada con el acuerdo entre empleadores, trabajadores y Gobierno, y que por tanto, bebe del mejor de los tripartismos de la OIT.".
Para Díaz, no se trata de limitar las plataformas, el reto está en regularlas. "En la conferencia del año pasado conseguimos un convenio, una norma que regule esta materia y ahora en lo que estamos en esta conferencia es justamente desgranando esa norma. Las posiciones son controvertidas entre distintos países, distintos intereses y también en la lógica adversa entre empleadores y trabajadores. En todo caso, la clave es que tengamos una regulación de mínimos tanto para los trabajadores y las trabajadoras como para las empresas".
Yolanda Díaz ha recordado que el uso de la inteligencia artificial y de las fórmulas matemáticas en la gestión empresarial "está generando enormes desigualdades. No podemos trabajar en el siglo XXI con condiciones laborales del XIX y esto es lo que está pasando. Da igual que el jefe sea digital o sea físico. Más allá de la forma de organización empresarial, se tiene que contar con un aval de derechos laborales. También es imprescindible que la competencia entre las empresas con el uso algorítmico sea completamente leal".