04/10/2026 | Press release | Archived content
Río Negro
Dos zonas agropecuarias clave de Argentina están logrando modernizar sistemas de irrigación estratégicos para fomentar el uso eficiente del agua. Invertir en agua para los alimentos es una forma de impulsar una agricultura resiliente, al mismo tiempo que se incrementan los rendimientos de cultivo de manera competitiva y global.
En el sur de la provincia de Córdoba, un nuevo acueducto habilitó el acceso al agua confiable y permitió recuperar 50.000 hectáreas productivas, un paso crítico para consolidar la ganadería sustentable entre los pequeños y medianos productores de la región.
En el valle de Río Negro, polo exportador de manzanas, peras y frutos secos, nuevas obras de riego permitieron la ampliación de la producción a 4.000 hectáreas.
Estas inversiones se realizaron como parte del Programa de Gestión Integral de los Riesgos en el Sistema Agroindustrial Rural (GIRSAR), que con apoyo del Grupo Banco Mundial busca gestionar los riesgos de la agroindustria rural en todo el país.
El desequilibrio en el uso del agua es uno de los mayores desafíos para la seguridad alimentaria global, pero también una de sus mayores oportunidades.
El nuevo informe del Grupo Banco Mundial, Nourish and Flourish: Water Solutions to Feed 10 Billion People on a Livable Planet, revela que el mundo no sufre necesariamente de una escasez de agua, sino de un desbalance agudo: mientras algunas regiones agotan sus acuíferos, otras poseen el recurso, pero requieren decisiones más inteligentes para aprovecharlo. El informe plantea una hoja de ruta audaz: si reequilibramos el uso del agua, no solo podremos alimentar a 10.000 millones de personas para 2050, sino que generaremos 245 millones de empleos en el proceso.
Estos dos proyectos en provincias argentinas demuestran cómo la inversión estratégica alineada con la agenda hídrica transforma el recurso en un motor de crecimiento:
En el sur de Córdoba, el Acueducto Ganadero del Departamento Roque Sáenz Peña se consolidó como una infraestructura crítica para transformar la realidad productiva de miles de hectáreas entre Laboulaye y General Levalle.
Al garantizar el acceso al agua de calidad en zonas históricamente vulnerables, esta obra no solo asegura la continuidad de la actividad ganadera frente a los riesgos relacionados con la variabilidad climática, sino que estabiliza de manera directa los medios de subsistencia en comunidades como La Providencia, La Ramada y Santa Ana.
Con acceso al agua recurso confiable, 128 productores podrán duplicar su carga animal y mejorar la eficiencia metabólica de su ganado, reduciendo la mortanda
Después de más de cincuenta años de funcionamiento, el sistema de riego del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI) ha iniciado una modernización crítica. El proyecto busca entregar agua en tiempo y forma a las 500 chacras que rodean la ciudad de Viedma en el valle inferior de la provincia, reconocido por ser el primer productor de avellanas del país.
Así, hace dos años se pusieron en marcha obras para impermeabilizar un tramo crítico del canal principal de riego, cambiar y motorizar las compuertas e instalar sensores para medir el caudal. Además, se mejoraron técnicas de cultivo con el fin de dar sustentabilidad a los modelos agrícolas futuros.
Cuando un productor en Viedma puede abrir su compuerta sabiendo que tendrá agua suficiente para su cultivo, está también cimentando la estabilidad de su familia, la nutrición de su comunidad y, en última instancia, contribuyendo a la sostenibilidad del planeta.
Con una visión a largo plazo, Argentina está demostrando que es posible un manejo del agua para el futuro que permita fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar las condiciones de vida de los productores.