CIS - Centre for Sociological Research

03/31/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/31/2026 02:01

El CIS reúne a expertos para analizar los retos de la ciudadanía digital

Madrid, 31 marzo 2026

La sociedad española se encuentra inmersa en un proceso de transformación hacia un entorno cada vez más digitalizado, que está modificando tanto los hábitos cotidianos como las estructuras sociales, educativas y familiares. En este contexto, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), a través de la iniciativa FOROCIS, ha reunido a un comité de expertos de reconocido prestigio en educación, tecnología, derecho y análisis social con el objetivo de abordar, desde una perspectiva multidisciplinar, los principales retos asociados a la ciudadanía digital.

El encuentro ha contado con la participación de especialistas con amplia trayectoria en el ámbito académico, institucional y profesional, lo que ha permitido construir una visión rigurosa y complementaria sobre un fenómeno complejo. A lo largo de la sesión, los expertos coincidieron en que el debate actual se encuentra fragmentado y condicionado por la mezcla de conceptos, aportando desde sus respectivas áreas de conocimiento claves para ordenar el análisis y avanzar hacia una comprensión más completa que integre las dimensiones educativas, sociales y tecnológicas.

Ordenar el debate: qué se pregunta y a quién

María Zabala, autora de Ser padres en la era digital y coordinadora de Educación y Ciudadanía Digital en FAD Juventud, centró su intervención en la necesidad de clarificar el punto de partida del debate.

"No es lo mismo preguntar por el mundo digital y los menores que por el mundo digital a secas y los ciudadanos", explicó, subrayando que la falta de precisión condiciona tanto las respuestas como su interpretación.

En su intervención puso de relieve que el debate actual mezcla planos distintos -uso del móvil en el aula, digitalización educativa, acceso a redes sociales o consumo de contenidos- dificultando identificar el verdadero problema: "Estamos confundiendo móvil personal del alumno durante el horario lectivo, con tecnología en las aulas, con uso de lo digital en el proceso de enseñanza…".

Zabala insistió también en la distancia entre percepción y conocimiento: "Está lo que uno cree que sabe y lo que uno sabe realmente". A partir de ahí, introdujo una reflexión estructural que atravesó buena parte del encuentro: el papel de los adultos. Según señaló, existe una dificultad generalizada para comprender el funcionamiento del entorno digital, lo que lleva a delegar responsabilidades en terceros. Esta situación convive con una demanda social difícil de sostener: "Los adultos quieren Internet seguro, quieren Internet rápido, quieren Internet gratis, quieren Internet que respete su privacidad… pero que no les cobre".

Un entorno complejo que exige huir de simplificaciones

Julio Albalad, director del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF), del Ministerio de Educación, profundizó en la idea de complejidad, señalando que el debate no puede abordarse desde posiciones simplistas.

"La vida social de los niños está actualmente en el mundo digital; no es que no sea real, es que es su realidad", afirmó, subrayando que separar lo digital de lo físico resulta artificial. Desde esta perspectiva, defendió que cualquier aproximación debe contemplar los matices: "Esto está lleno de grises y es muy complejo".

Albalad advirtió también de las consecuencias indirectas de determinadas medidas:"Vivimos en una sociedad en la que los chavales pueden acceder a través de un VPN, se saltan cualquier tipo de filtro, les estás empujando a un mundo oscuro". Esta reflexión se conecta con un planteamiento más amplio sobre el contexto en el que se produce este fenómeno: "La sociedad tiene problemas mucho más complejos, soledad, cambios en las familias, hay cambios socioeconómicos, el nivel de pobreza que existe entre los menores. Los estudios de que disponemos muestran una correlación entre relación sana de los padres con las tecnologías y relación sana de los menores con las tecnologías, pero también podía haber correlación con la situación socioeconómica, y su estabilidad".

En coherencia con este enfoque, las intervenciones pusieron de manifiesto que existe una brecha socioeconómica digital que divide a las familias y que atraviesa múltiples situaciones, al tiempo que señalaron una presión social creciente por estar en el entorno digital, que ya es aspiracional.

En este marco, el grupo coincidió en la necesidad de profundizar en el conocimiento de la realidad social: conocer qué preocupa a la ciudadanía, cuánto sabe realmente sobre ello y hasta qué punto está dispuesta a modificar comportamientos. También se destacó la importancia de analizar el impacto en el bienestar emocional para que las políticas públicas puedan apoyarse en información rigurosa.

Tecnología y responsabilidad: una mirada más amplia

Borja Adsuara, abogado, consultor y profesor universitario, antiguo director de Red.es, que ha participado en la elaboración de todas las leyes de Derecho Digital desde 1992, aportó una reflexión centrada en el papel que ocupa la tecnología en el imaginario colectivo.

A lo largo de su intervención defendió que existe una tendencia a simplificar problemas complejos atribuyéndolos a la tecnología: "La tecnología siempre ha sido el chivo expiatorio". En su opinión, este enfoque reduce la capacidad de análisis y desplaza la atención de factores estructurales.

Frente a ello, reivindicó una visión más equilibrada, en la que también se reconozcan los beneficios: "La inteligencia artificial está salvando vidas todos los días, pero solo vemos noticias del lado oscuro. Hay que hacer también una comunicación responsable. Y en la educación qué queremos, ¿educar niños burbuja o prepararlos para el mundo que les va a tocar vivir?". Esta reflexión conecta con su planteamiento sobre la responsabilidad, especialmente en el ámbito familiar: "¿Está usted pidiendo al Estado que prohíba el uso del móvil que usted mismo le ha regalado a su hijo? (…) Bienvenido a la paternidad responsable".

Adsuara apuntó que la prohibición de acceso a los menores existe ya en España desde el 2007 a los 14 años, dentro del reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica de Protección de datos del 1999, pero que lo complicado es la verificación de la edad que no ponga en riesgo la intimidad de todos los usuarios. "Tenemos la Ley General de Comunicación Audiovisual, el Reglamento de Servicios digitales, la de Protección Integral de la Infancia contra la Violencia. Pero hay dos leyes que no son tecnológicas, que son el Código Civil y el Código Penal. El Código Civil impone la obligación a los padres de velar por sus hijos menores de 18 años y su responsabilidad civil subsidiaria. Y en el Código Penal hay un delito que todavía no se ha aplicado, pero yo estoy esperando a ver si alguien lo aplica en estos entornos, que es el abandono de menores".

Educación digital: uso, contexto y modelos educativos

Laura Cuesta Cano, profesora de Cibercomunicación y Estrategia Digital en la Universidad Camilo José Cela, y autora de los libros "Conectados" y "Crecer con pantallas", centró su intervención en la necesidad de entender mejor qué se está analizando cuando se habla de digitalización.

"El gran error es seguir usando el término pantallas para todo", señaló, apuntando a una confusión conceptual que, en su opinión, ha condicionado tanto el debate público como la percepción social. Esta falta de precisión impide diferenciar entre tecnologías, usos y contextos, especialmente entre lo que ocurre en el entorno educativo y lo que sucede en el ámbito familiar.

En este sentido, defendió la necesidad de incorporar una mirada más completa, que no se limite a medir la presencia de tecnología, sino que analice cómo se utiliza y con qué resultados: "Tenemos centros muy digitalizados que, sin embargo, pedagógicamente no están llegando a unas estrategias que realmente estén funcionando, y otros con pocos recursos digitales cuyo profesorado está logrando un alto aprendizaje del alumnado".

Esta diversidad de situaciones pone de relieve, según explicó, que la clave no está en la cantidad de tecnología, sino en su uso y en los modelos educativos que la acompañan. Por ello, insistió en la importancia de introducir análisis cualitativos que permitan comprender qué se está haciendo realmente en las aulas.

Al mismo tiempo, Cuesta trasladó esta reflexión al ámbito familiar, donde también se observan diferencias significativas: "Tenemos a familias que no tienen competencias, que por conciliación no tienen tiempo y están delegando en la tecnología, y otras más concienciadas que incluso están sobreprotegiendo en el entorno físico".

Desde esta doble perspectiva -educativa y social-, defendió un cambio de enfoque: "No hay que proteger a los menores del entorno digital, sino de los riesgos que hay en ese entorno".

La dimensión social: desigualdad, acompañamiento y ciudadanía digital

Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de la Infancia en UNICEF España, desarrolló una intervención centrada en la dimensión social del fenómeno digital, incorporando una visión amplia y estructural.

Guadix abundó en la variable de la pobreza y la desigualdad, señalando que el entorno digital afecta a toda la población independientemente de su contexto, aunque sin perder de vista que todavía existen 2.600 millones de personas en el mundo que no están conectadas. Desde esta perspectiva, defendió que el entorno digital debe entenderse como una extensión de la ciudadanía, en la que se reproducen -y en muchos casos se amplifican- dinámicas sociales ya existentes.

"El entorno digital es un espacio de extensión de ciudadanía", afirmó, subrayando que problemas como la violencia, la discriminación o la desigualdad no nacen en lo digital, pero sí pueden intensificarse en él.

Uno de los puntos clave de su intervención fue la redefinición de la brecha digital: "La brecha de acceso es muy pequeña, pero la brecha de acompañamiento es brutal". Según explicó, muchos menores disponen de dispositivos similares, pero no cuentan con el mismo apoyo familiar, ya sea por falta de tiempo, recursos o competencias. En este contexto, señaló que factores como la precariedad o la conciliación influyen directamente en el uso de la tecnología: en muchos casos, el dispositivo se convierte en una solución accesible ante la falta de alternativas.

Guadix también aportó datos relevantes sobre ciberacoso: "El acoso escolar está en torno al 25%, mientras que el ciberacoso ronda el 8%. Sin embargo, el impacto emocional del ciberacoso es dos y tres veces mayor que el físico, porque no tiene horarios ni distancias". Esta característica del entorno digital -su continuidad y ausencia de límites- añade complejidad a la intervención y refuerza la necesidad de comprender sus dinámicas específicas.

Asimismo, destacó la presión social asociada al uso de la tecnología, especialmente entre los jóvenes, para quienes participar en el entorno digital forma parte de su integración social. Esta realidad dificulta plantear soluciones basadas únicamente en la restricción del acceso. Finalmente, subrayó la importancia de contar con datos y seguimiento continuo: "Estos temas cambian muchísimo, por lo que es imprescindible medir y entender lo que ocurre para poder actuar".

Conclusiones

El encuentro permitió avanzar en la identificación de los principales desafíos asociados a la ciudadanía digital, poniendo el foco en la necesidad de mejorar el conocimiento real que existe sobre el uso de la tecnología y sus implicaciones. En este sentido, los expertos coincidieron en la importancia de profundizar en cómo percibe la sociedad estos fenómenos, qué grado de comprensión tiene y hasta qué punto está dispuesta a modificar hábitos y asumir responsabilidades.

Asimismo, se destacó el papel decisivo del acompañamiento adulto y la influencia del contexto social en el uso de la tecnología, así como la importancia de incorporar métricas y seguimiento continuo que permitan anticipar cambios y adaptar las respuestas. En última instancia, la reflexión compartida apunta a que el verdadero reto no está únicamente en la tecnología, sino en cómo la sociedad decide convivir con ella y gestionar su impacto en la vida cotidiana.

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