03/26/2026 | Press release | Distributed by Public on 03/26/2026 16:02
Cuando de niño devoraba las aventuras de Don Quijote y los viajes de Simbad, Yousef Al Dubai (Yemen, 1990) no podía imaginar que un día él mismo emprendería un viaje lleno de peligros que acabaría plasmado en un libro. Nacido en un pequeño pueblo del sur de Yemen, creció entre montañas, una escuela con pocos recursos y una pasión temprana por la literatura. La guerra que comenzó en 2015 le arrebató su vida tranquila y le obligó a huir. Hoy, refugiado en España, es autor de "De Yemen a España: un periplo de arena y sal", donde cuenta cómo atravesó Mauritania, Mali, Argelia y Marruecos en un viaje en el que estuvo a punto de perder la vida.
Me da nostalgia cuando veo a los niños yendo a la escuela con sus mochilas, porque en mi pueblo, no había materiales suficientes para nosotros. En el colegio teníamos que compartir el libro: cada día, uno de nosotros podía llevarlo a su casa. También recuerdo ayudar a mi madre a traer agua del pozo, cuidar a mis hermanos pequeños…
Yemen, para mí, es no solo tierra donde nací sino una fuente de inspiración, de memoria e identidad, donde pasé mi infancia y he dejado a mi familia, a mis amigos y mis recuerdos. Es el pan de mi madre y el café que compartimos cada día. Yemen era un país tranquilo, lleno de vida y tradición, las calles siempre estaban animadas con mercados, aromas de especias, niños jugando en los callejones… Había un fuerte sentido de comunidad y una energía tranquila. A pesar de la guerra, solo puedo imaginar cosas bonitas en Yemen.
De niño, en el momento en que descubrí que las palabras no son solo letras, sino llaves para comprender la vida y al otro. La literatura se convirtió para mí en una ventana desde la que asomarme a experiencias distintas a la mía, pero que me completan y me enseñan que la diferencia no es una barrera, sino una oportunidad para el entendimiento.
Recuerdo que, de niño, leía resúmenes para niños sobre los viajes de Simbad, Don Quijote y muchas historias. Eso me hizo apasionarme por la literatura. Empecé a escribir poemas, historias y cuentos desde pequeño, y algunos fueron publicados en revistas. Con el tiempo, elegí estudiar filología árabe, estudios islámicos y literatura internacional.
Yousef Al Dubai en Yemen, su país natal, antes de huir a causa de la guerra.
Llevaba una vida tranquila, como cualquier persona. Tenía mi familia, mis amigos, mis libros, mis sueños… Mi vida transcurría con normalidad, aunque sabía que la situación del país no estaba bien. Pero cuando empezó la guerra en 2015, perdí todo de golpe.
Al principio, pensaba que, en días o semanas, la guerra iba a terminar. Pero me di cuenta de que cada día las cosas empeoraban más. Hasta que en el 2017 tomé la difícil decisión de salir de Yemen. Aunque tenía la esperanza de que terminase la guerra, a día de hoy, la guerra continúa.
"En el desierto viví el significado del hambre, la sed, el calor y la muerte, también."
Es muy difícil explicarlo. Salí de mi casa sin avisar a mis hermanos del día exacto para no despedirme de ellos. Mis padres estaban en otra ciudad. Fue muy fuerte y muy difícil dejar el país, sabiendo que no podría volver pronto. Y ahora llevo casi 9 años fuera.
Mis opciones eran muy limitadas, no tenía el lujo de elegir a dónde ir. El único país que me permitía entrar era Mauritania. De allí pasé por el desierto de Mali hasta Argelia, luego Marruecos y finalmente España. En palabras parece un camino corto, pero el sufrimiento que viví, con otras personas, al cruzar fronteras, fue enorme. En el desierto viví el significado del hambre, la sed, el calor y la muerte, también. Nos deportaron a Níger, a mí y a otras cinco personas. Nos dejaron en el desierto, sin agua, sin comida, sin móvil, dinero, sin nada. Caminamos cuatro o cinco horas, y luego, yo no pude seguir. Entonces, un joven que no conocía me salvó la vida. Si no fuera por él, no estaría aquí contando esta historia.
A pesar de que fue un viaje muy duro, también estuvo lleno de momentos bonitos y poéticos. Cuando llegué a Melilla, por ejemplo, sentí una paz increíble. Fue muy difícil contar la historia en el libro, pero transformar momentos tristes o duros en belleza es un acto positivo, donde el dolor se convierte en aprendizaje y esperanza.
Estar a punto de morir en el desierto, sin agua ni comida. También me marcó mucho la cárcel. Ver a niños, mujeres y familias enteras en condiciones que no son adecuadas ni para animales. Vi una familia de Siria, padres, abuelos y dos niños de 10 y 8 años, en una cárcel. Hasta ahora me hace daño recordarlo. No puedo imaginar por qué meten a una familia en la cárcel porque hay una guerra en su país. Igual que yo, salieron para salvar sus vidas y buscar una vida segura y digna. Yo no quería unirme a un grupo armado en mi país, quería vivir en paz y tranquilidad. Ese sigue siendo mi sueño, que todas las personas puedan vivir en paz y tranquilidad.
El libro "De Yemen a España. Un periplo de arena y sal" narra las experiencias de Yousef Al Dubai en su viaje en busca de protección.
Para mí, la poesía y la escritura son otra forma de ser: un refugio donde me encuentro a mí mismo.
Escribir, a veces, es más una necesidad que un lujo. He escrito este libro no solo para contar mi historia: lo considero como un deber. He tenido la oportunidad de contar lo que me ha pasado, y los demás no la han tenido, por eso siento que me toca a mí narrarla.
Además, escribir sobre mi experiencia me ayudó muchísimo a seguir, es una forma de escapar del miedo y del sentimiento de injusticia. Cuando escribí el libro, estaba solo en Galicia, sin amigos, ni familia ni conocidos. No hablaba castellano, así que escribir fue un consuelo y me abrió puertas para seguir adelante.
Espero que terminen las guerras que están pasando en Yemen, Gaza, Sudán… en todo el mundo. Y que las personas puedan vivir tranquilas, sin tener que abandonar sus países por cualquier motivo. A nivel personal, quiero terminar mis estudios, seguir escribiendo y avanzar en mi vida aquí en España. Claro que volveré a mi país algún día. Es mi origen. No salí porque quisiera, la situación me obligó. Y llegará el momento de volver.