El amor de un padre es una fuerza capaz de vencer cualquier adversidad. A los 15 años, la vida de Kenya dio un giro inesperado en el Hospital Nacional Dos de Mayo cuando fue diagnosticada con lupus, una compleja enfermedad autoinmunitaria lo cual desencadenó una insuficiencia renal crónica que deterioró rápidamente su salud, obligándola a depender por completo de tratamientos de diálisis peritoneal y hemodiálisis durante su adolescencia.
Ante la urgencia y el dolor de ver sufrir a su hija, Francisco tomó una decisión inmediata: se ofreció como donante de riñón. Tras una serie de exámenes médicos, llegó la noticia que devolvió la esperanza a la familia: ambos eran totalmente compatibles.
Esta victoria por la vida requirió un esfuerzo médico coordinado debido a que el tratamiento iniciado en el Hospital Dos de Mayo continuó en el Instituto Nacional de Salud del Niño de San Borja (INSN-SB), donde el esperado trasplante se realizó con éxito el 6 de julio de 2024.
"Mi hija es lo más importante para mí; saber que gracias a esto tendrá una mejor calidad de vida me hace feliz. Ahora una parte de mí vive en ella y verla recuperada es mi mayor recompensa", mencionó Francisco, padre de Kenya.
La Dirección General de Donaciones, Trasplantes y Banco de Sangre (DIGDOT) del Ministerio de Salud (Minsa) recuerda que un solo donante puede salvar la vida de más de 10 personas y devolver la tranquilidad a familias enteras.
La decisión de Francisco fue un acto de amor que no solo salvó la vida de su hija, sino que también resalta la importancia de la donación de órganos en el país.
Hoy, a sus 19 años, Kenya sonríe otra vez y abraza un futuro lleno de sueños y metas por cumplir. Su padre, por su parte, lleva en el cuerpo la cicatriz del acto de amor más puro que puede entregar a su hija: el regalo de una segunda oportunidad de vida.