Su Majestad el Rey quisiera felicitar particularmente a todos los ciudadanos, en las diferentes ciudades del Reino, por el esfuerzo realizado y agradecer a cada uno de ellos su valiosa contribución a este éxito histórico, reconocido y aplaudido en todo el mundo.
El Soberano transmite Sus felicitaciones a los millones de marroquíes, mujeres, hombres y niños, que no han cesado de apoyar, cada uno a su manera y siempre de forma ejemplar, a su equipo nacional, clasificado hoy en día como la octava mejor selección del mundo. Un resultado notable, fruto, en particular, de una política deportiva y de infraestructuras voluntarista y de alto nivel, así como de la elección patriótica de los talentosos hijos de los marroquíes del mundo de llevar la camiseta del equipo nacional y defender sus colores con orgullo y brillantez.
Esta edición de la competición continental será un hito, ya que, más allá de sus excelentes resultados deportivos, habrá permitido medir el salto cualitativo que ha dado el Reino en el camino del desarrollo y del progreso, fruto de una visión de largo plazo y de un modelo marroquí singular y eficaz que sitúa al ciudadano en el centro de todas las ambiciones.
Asimismo, y aunque esta gran fiesta futbolística continental acogida por el Reino parece haber quedado tristemente empañada por el desafortunado episodio de los últimos minutos del partido de la final de la competición, en los que sucedieron lamentables incidentes y muy deplorables actuaciones, no deja de ser cierto que, una vez pasada la pasión, la fraternidad interafricana retomará naturalmente la primacía, ya que este éxito marroquí es también un éxito africano. Marruecos sigue siendo orgulloso de haber ofrecido, en su tierra, un mes de alegría popular y de emoción deportiva, y de haber contribuido al resplandor de África y de su fútbol.
Además, frente a la denigración y a ciertos intentos de desacreditación sufridos, Su Majestad el Rey, que Dios le asista, sigue siendo convencido de que los designios hostiles nunca lograrán sus fines, que el pueblo marroquí sabe discernir y que no se dejará llevar por el rencor ni la discordia. Nada podría alterar la cercanía cultivada a lo largo de los siglos entre nuestros pueblos africanos, ni la cooperación fructífera construida con los diferentes países del continente y reforzada por asociaciones cada vez más ambiciosas.
El Reino de Marruecos es y seguirá siendo un gran país africano, fiel al espíritu de fraternidad, solidaridad y respeto mutuo que siempre ha cultivado hacia su Continente. De conformidad con la Visión ilustrada del Soberano, Marruecos mantendrá su compromiso decidido y constante en favor de un África unida y próspera, especialmente mediante el intercambio mutuo de sus experiencias, su pericia y su saber hacer".