Ministry of Foreign Affairs of the Republic of Cuba

05/16/2026 | Press release | Distributed by Public on 05/16/2026 14:46

Intervención del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez en acto de Solidaridad con Cuba en Nueva Delhi.

Intervención del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez en acto de Solidaridad con Cuba en Nueva Delhi.

Queridos amigos del movimiento de solidaridad con Cuba en la India:

Mi más profundo agradecimiento a cada uno de ustedes y al vasto movimiento internacional que representan, por su solidaridad persistente, incansable y victoriosa con el pueblo cubano.

Es para mí un honor y una experiencia profundamente conmovedora estar hoy aquí, en este lugar que lleva el nombre de Surjeet, un hombre que encarnó, como pocos, la solidaridad entre los pueblos.

Hace más de tres décadas, Surjeet viajó a Cuba al frente de una delegación que llevó al país diez mil toneladas de trigo y diez mil toneladas de arroz para el pueblo cubano. El Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en un gesto agradecido y humilde, llamó a aquel acto "El pan de la India". Hoy, al reunirnos en su nombre, renovamos ese pacto de solidaridad.

Amigas y amigos:

Cuba enfrenta actualmente una de las coyunturas más graves de su historia contemporánea.

Mi país está bajo la amenaza de una agresión militar directa por parte del Gobierno de Estados Unidos. No se trata de paranoia ni de una apreciación equivocada. Las declaraciones formuladas reiteradamente por altos funcionarios y las propias acciones del Gobierno estadounidense así lo corroboran.

Cuba no es una amenaza inusual ni extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos, como se afirma en las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente Trump el 29 de enero y el 1ro. de mayo de este año, lo cual constituye una mentira deliberada. Es mi país la nación que está siendo amenazada y atacada.

En una entrevista radial el pasado 8 de enero, el presidente de Estados Unidos dijo: "…bueno, no creo que podamos ejercer mucha más presión que entrar allí y destruirlo todo". Le habían preguntado si aplicaría medidas adicionales de presión económica contra Cuba. Reconoció que Estados Unidos había agotado casi por completo su arsenal y que lo único que quedaba era entrar y destruirlo todo.

Nadie debe tener dudas sobre la determinación del pueblo cubano de defender su soberanía, su independencia y su autodeterminación. Si los sectores más reaccionarios de la extrema derecha estadounidense prevalecen en su enfoque agresivo, encontrarán a un pueblo unido, dispuesto a enfrentar cualquier agresión contra nuestra patria.

Nuestro llamado hoy a los amigos, a los pueblos amantes de la paz y a los defensores de las causas justas es a enfrentar las mentiras y movilizarse para impedir una agresión militar previsible contra Cuba.

No somos ingenuos. Una agresión militar tendría consecuencias impredecibles para la región y para Cuba en particular. Nuestro deseo es impedir una catástrofe humanitaria, el derramamiento de sangre y la muerte tanto de nuestros compatriotas como de jóvenes estadounidenses. Si se produjera una acción militar, el afán guerrerista de los actuales neofascistas en la Casa Blanca chocaría con la determinación, la preparación y las tradiciones de lucha de nuestro pueblo.

Y cualquiera podría preguntarse: ¿qué justificación podría tener el Gobierno de esta superpotencia para un acto tan bárbaro, brutal, burdo e incivilizado?

Esto plantea un gran dilema para toda la comunidad internacional. Ante estas acciones, ningún Estado podrá actuar de manera soberana e independiente ni ejercer la soberanía de su pueblo. Ningún Estado podrá considerar que el único ámbito de aplicación dentro de su territorio son sus leyes nacionales. Ningún Estado podrá defender el concepto de que solo sus tribunales nacionales tendrán jurisdicción sobre sus propios asuntos, a menos que hoy adopten una posición a favor de la justicia, a favor de Cuba.

Es esta administración estadounidense la que está alentando la intensificación de la ofensiva económica contra la Isla.

El recrudecimiento del bloqueo durante los últimos 10 años ha tenido, obviamente, un impacto en términos de consecuencias sociales y humanitarias y en nuestro desempeño económico. Desde 2019, con la introducción de 243 nuevas medidas coercitivas, el Gobierno de Estados Unidos ha incrementado sus esfuerzos para privar a Cuba de sus suministros, incluidos los suministros de combustible durante el verano del año 2020.

La cruel aplicación de las medidas del bloqueo y el fortalecimiento de estas en las áreas de la salud, el equipamiento médico y los medicamentos nunca serán olvidados por nuestro pueblo como uno de los peores episodios en la aplicación de esta política imperialista contra Cuba, que incluyó la negativa a enviar ventiladores pulmonares a Cuba y la obstaculización de los suministros de oxígeno medicinal a nuestro país durante la pandemia de COVID-19.

Con la aprobación de una Orden Ejecutiva el 29 de enero de este año, Estados Unidos introdujo una medida adicional y extraordinaria, que consiste en imponer aranceles a cualquier país desde cuyo territorio, empresas u organizaciones empresariales se exporte combustible hacia Cuba. Esto equivale, en la práctica, a un bloqueo energético total que se suma a un bloqueo económico ya recrudecido y a la acumulación de sus efectos durante más de 60 años.

El 1ro. de mayo, el Gobierno de Estados Unidos emitió una nueva Orden Ejecutiva que reitera la designación de Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, lo cual constituye una mentira flagrante.

Por primera vez, esta orden establece sanciones secundarias que pueden aplicarse contra cualquier persona, entidad o empresa involucrada en actividades relacionadas con Cuba, incluso si sus intereses en la economía estadounidense no tienen conexión alguna con mi país. Esto representa un paso extremadamente agresivo y sin precedentes en la aplicación extraterritorial del bloqueo contra mi patria.

Esto es un acto de guerra. Equivale a un bloqueo naval. Es una acción que causa un daño extraordinario a nuestro pueblo y a cada familia cubana, y que también está teniendo un impacto muy grave en nuestra economía.

De hecho, comenzó a afectarnos desde temprano, cuando mandos militares estadounidenses empezaron a perseguir, interceptar y confiscar buques petroleros extranjeros en el Caribe y más allá.

Es sabido que Cuba no puede, por el momento, producir todo el petróleo crudo o el combustible necesarios para sostener la vida del pueblo y nuestra economía. Cuba necesita importar combustible, en el ejercicio de un derecho internacionalmente reconocido a la libertad de comercio y navegación.

Cuando Estados Unidos persigue el combustible, no solo detiene una embarcación o perjudica a un proveedor, a una naviera o a una aseguradora. Paraliza el transporte en Cuba; afecta los servicios médicos, los servicios de salud, la vida de millones y millones de personas; daña a nuestros niños, a los ancianos, a los enfermos, y lo hace con la intención de provocar desesperación.

Esta es una situación sin precedentes en un mundo en el que una superpotencia abusa, de manera habitual, de su capacidad para imponer, prácticamente a todos los Estados, la prohibición de actuar de manera soberana y, en el caso de Cuba, prohíbe las exportaciones de sus propios productos nacionales a cualquier país que desee y prohíbe a los ciudadanos estadounidenses visitar Cuba.

No se trata solo de un ataque criminal contra Cuba, sino también contra las prerrogativas soberanas de los Estados. Es un acto inaceptable de intimidación contra cualquier país. El bloqueo brutalmente reforzado tiene un impacto devastador e incalculable en la vida cotidiana del pueblo cubano. Es un acto de genocidio y un castigo colectivo que causa un daño humanitario extraordinario, sufrimientos, privaciones y penurias extremas a las familias cubanas.

El bloqueo energético ha tenido impacto en la generación eléctrica, lo que ha provocado prolongados apagones; dificultades en el bombeo de agua e interrupciones en el suministro de gas licuado de petróleo; en la producción y distribución de alimentos, bienes y servicios. El transporte y los servicios médicos se ven afectados y la vida de millones de personas queda trastornada.

Actualmente, la tasa de mortalidad infantil en Cuba se ha duplicado. Al cierre del año 2025, se situó en 9,9 muertes por cada 1000 nacidos vivos. De igual modo, la tasa de supervivencia de los niños que padecen cáncer descendió de 85 por ciento a 65 por ciento. Alrededor de 100 000 pacientes, incluidos 12 000 niños, esperan por una cirugía.

Crear escasez, privaciones y asfixia total para provocar una situación social que conduzca al derrocamiento de la Revolución Cubana ha sido siempre el verdadero propósito de la hostilidad y de la política perversa de Estados Unidos hacia Cuba.

Las consecuencias no son tan graves para Cuba como probablemente lo serían para la inmensa mayoría de las naciones, precisamente por el carácter ordenado, centrado en el ser humano y de justicia social de nuestro modelo socioeconómico y político.

Es notable ver cómo las familias cubanas se han adaptado a estas circunstancias críticas, y cómo nuestro pueblo, de manera creativa, innovadora, resiliente y firme -pero, al mismo tiempo, optimista y alegre- enfrenta las consecuencias.

Algunos se preguntan cuánto tiempo resistirá Cuba el bloqueo energético o las condiciones actuales. La respuesta está en nuestras plazas públicas y en las calles de toda la nación. Nuestro pueblo está decidido a superar estos desafíos y avanzar, incluso en los peores escenarios. En Cuba producimos casi la mitad del petróleo que consumimos. Somos capaces de refinar utilizando una nueva tecnología cubana.

Contamos con una de las mayores reservas de níquel y cobalto del planeta. Estos minerales son críticos. Tenemos suficiente tierra cultivable. Tenemos agua, a pesar de la sequía y de las circunstancias del cambio climático. Contamos con industrias y tecnologías innovadoras y competitivas, como las de los sectores biomédico y farmacéutico. Pero lo más importante es el pueblo, que es el actor principal de la Revolución Cubana.

Ante las actuales circunstancias amenazantes, el Gobierno no ha permanecido inmóvil.

Ha actualizado y flexibilizado las regulaciones para la inversión extranjera directa en Cuba. Se han abierto nuevas oportunidades para que los cubanos residentes en el exterior participen en nuestro programa de desarrollo socioeconómico.

Se ha dado prioridad a acelerar la transformación de la matriz energética de nuestro país mediante inversiones en fuentes de energía solar fotovoltaica, para lo cual estamos recibiendo una invaluable asistencia de países amigos.

Estamos promoviendo la producción de alimentos para alcanzar la soberanía alimentaria, mediante el perfeccionamiento de nuestros sistemas financiero y bancario, siempre procurando reducir y mitigar las desigualdades sociales existentes sin renunciar a la asistencia fraterna y la cooperación con otros países.

Paradójicamente, el Gobierno de Estados Unidos ha formalizado públicamente, mediante una declaración del Departamento de Estado, una oferta de asistencia a Cuba por un valor de cien millones de dólares. No ha establecido ningún contacto con las autoridades cubanas. Hasta ahora no está claro si se tratará de ayuda en efectivo o en especie, ni si estaría destinada a cubrir las necesidades más apremiantes de nuestro pueblo, a saber: combustible, alimentos y medicamentos.

Reconociendo la incongruencia de la aparente generosidad por parte de quienes someten al pueblo cubano a un castigo colectivo mediante la guerra económica, el Gobierno cubano no rechaza, como cuestión de política, ninguna ayuda extranjera que se ofrezca de buena fe y con propósitos verdaderamente cooperativos.

La mejor asistencia que el Gobierno de Estados Unidos podría brindar al noble pueblo cubano en este momento o en cualquier otro sería desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero, que han sido fortalecidas como nunca antes y afectan gravemente a todos los sectores de la economía y la sociedad cubanas.

Baste considerar que los daños causados por la aplicación del bloqueo durante cinco días equivalen a 100 millones de dólares. Una suma similar en combustible bastaría para generar electricidad solo durante 15 días con un consumo limitado.

El bloqueo no es la única forma de agresión. Con tolerancia e impunidad se perpetran desde territorio estadounidense actos violentos y terroristas contra Cuba. Existe una continua instigación a la violencia y la sedición.

Esto también va acompañado de un programa gubernamental multimillonario que sostiene una guerra cognitiva contra el pueblo cubano.

Según las redes sociales, las dos tendencias más frecuentes son el bloqueo estadounidense y la solidaridad con Cuba, lo que refuerza una misma narrativa: Cuba es un Estado bajo hostigamiento. Cuba es un Estado bajo ataque. Cuba no es un Estado ineficiente. Es la negación de una de las principales tendencias que el imperialismo ha intentado sembrar en la conciencia de las personas.

Hemos iniciado un proceso de intercambios con el Gobierno de Estados Unidos. Esto no tiene nada de extraordinario. Lo hicimos en el pasado con casi todas las administraciones estadounidenses. Si la memoria no me falla, han sido trece desde el triunfo de la Revolución.

Fidel, Raúl, Díaz-Canel, la dirección del Partido, el Estado y el Gobierno siempre han estado dispuestos a establecer un diálogo respetuoso, serio y responsable para tratar de resolver nuestras profundas diferencias. Hay experiencia anterior, y estamos listos para avanzar por ese camino. Existen asuntos bilaterales sobre los cuales podemos conversar y a ambos pueblos les convendría encontrar una solución.

El orden político y económico de Cuba no forma parte en modo alguno de ese intercambio. Ningún asunto interno relacionado con nuestro pueblo o nuestra Revolución formaría parte de las conversaciones con Estados Unidos.

Jamás discutiremos con Estados Unidos aquellos temas que son inherentes exclusivamente a la soberanía, la independencia y la libre determinación de los cubanos.

Puedo asegurarles que seguimos luchando y que seguiremos luchando, soñando, comprometidos con el perfeccionamiento continuo de nuestro proceso de construcción socialista. Continuaremos avanzando por el camino hacia el logro de la mayor justicia social posible, su máxima protección y defensa, y su sostenibilidad.

Esta es la Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes.

Esta es la Revolución socialista y antimperialista de los trabajadores cubanos que tomaron las calles.

Permaneceremos fieles a las ideas de Martí, sintiendo que patria es humanidad, y seguiremos siendo profundamente internacionalistas como Fidel y el Che hasta las últimas consecuencias.

Sabemos que Cuba no está sola. Pueden contar con la lealtad inquebrantable e irrestricta de todos los cubanos, sin importar los riesgos, hacia las causas justas de este planeta y la lucha antimperialista.

Resistimos gracias a la determinación inquebrantable de mis compatriotas y a la solidaridad de millones de amigos en todo el mundo.

Con particular gratitud, deseo destacar las relaciones históricas que hemos sostenido con el pueblo indio y con el movimiento de solidaridad que hoy se reúne con nosotros.

Reconocemos y agradecemos profundamente cada iniciativa para recolectar fondos; cada campaña de denuncia; cada expresión de apoyo que se ha organizado desde diferentes regiones de la India. Cada acción que ustedes realizan llega a La Habana como un gran abrazo.

Cuba tiene una larga tradición antimperialista y humanista de solidaridad con los pueblos. Ese es el legado de nuestro Comandante en Jefe; una herencia que siempre defenderemos. Este año, cuando celebramos el centenario de su natalicio, la estrecha relación entre los pueblos de Cuba y la India debe preservarse y fortalecerse como un ejemplo positivo de lo que puede lograr la solidaridad entre naciones hermanas.

El contexto internacional exige la movilización permanente de los movimientos de solidaridad con Cuba. Hoy les pido, con total honestidad: fortalezcan su apoyo. No permitan que disminuya. Hablen de Cuba en sus comunidades, en sus familias, en sus organizaciones. Digan la verdad sobre lo que realmente está ocurriendo en nuestra Isla. Condenen el bloqueo con la misma convicción con que Surjeet llevó arroz y trigo a los puertos cubanos, seguros de que estamos del lado correcto de la historia.

¡Cuba resiste! ¡Cuba no se rinde! Sabemos que tenemos amigos en el mundo y esa certeza nos hace sentir más fuertes.

¡Viva la amistad entre los pueblos de la India y Cuba!

Muchas gracias.

(Cubaminrex)

Fuente

Relaciones Bilaterales

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