08/26/2026 | News release | Distributed by Public on 08/26/2026 09:26
¿Cuánto tiempo puede mantener realmente la atención un estudiante? ¿Conviene explicar durante una hora seguida? ¿Existen alumnos con un cerebro "más creativo" que otros?
La atención tiene límites y no existen personas "más creativas" o "analíticas" por usar más un hemisferio del cerebro, explica Edgar Núñez, doctor en Neurociencias y profesor en el Tecnológico de Monterrey.
A partir de la evidencia científica, Núñez recomienda, entre otras prácticas, presentar contenidos nuevos en bloques de 15 a 20 minutos e incorporar pausas en sesiones largas. Para fortalecer la memoria, aconseja distribuir la práctica en el tiempo en lugar de concentrarla en una sola sesión.
¿Qué más dice la evidencia sobre cómo aprendemos y cómo puede aplicarse en el aula? Estos son algunos de los hallazgos que explica Núñez:
1. ¿Cómo mantener la atención de los estudiantes durante una clase?
2. El aprendizaje se consolida mejor cuando se distribuye en el tiempo
3. Una clase efectiva pone al estudiante a hacer, no solo a escuchar
4. La curiosidad y la motivación también favorecen el aprendizaje
5. Los neuromitos: ideas sobre el cerebro que pueden afectar la práctica docente
6. ¿Por qué cada estudiante aprende de manera diferente?
7. La neurociencia no ofrece recetas, pero sí evidencia para enseñar mejor
La idea de que algunas personas son "más creativas" o "más analíticas" por usar un hemisferio cerebral dominante es un neuromito. / Foto: Elisa Riva vía PixabayAunque el cerebro representa cerca del 2% del peso corporal, consume alrededor del 20 % de la energía del organismo, según datos compartidos por Núñez.
La atención, además, fluctúa durante el día y depende de factores como la motivación, el cansancio, las tareas previas o los niveles de alerta del organismo. Mantener a los estudiantes mirando al frente, por tanto, no necesariamente significa que estén aprendiendo.
Para los contenidos nuevos que requieren mayor concentración, Núñez recomienda trabajar en bloques de entre 15 y 20 minutos. En sesiones prolongadas, aconseja descansos de alrededor de 10 minutos por cada hora u hora y media de actividad.
También sugiere variar el tono de voz, desplazarse por el salón, modificar el lenguaje corporal e introducir estímulos novedosos cuando la atención comienza a disminuir, ya que el cerebro tiende a habituarse a los estímulos repetitivos.
Aunque representa apenas alrededor del 2% del peso corporal, el cerebro consume cerca del 20 % de la energía del organismo, una de las razones por las que mantener la atención durante largos periodos resulta tan demandante. (Foto: myshoun vía Pixabay).Según Núñez, el cerebro consolida mejor los conocimientos cuando el aprendizaje se distribuye a lo largo del tiempo, en lugar de concentrar el esfuerzo en una sola sesión intensiva.
El especialista se refiere a esto como práctica distribuida y frecuente, en contraste con la práctica intensiva o "masiva".
Además, recomienda pedir a los estudiantes que expliquen con sus propias palabras lo aprendido, en lugar de limitarse a releer apuntes o elaborar resúmenes.
Al revisar la evidencia disponible, Núñez explica que las actividades que favorecen el aprendizaje suelen colocar al estudiante en un papel activo: parten de problemas reales y le permiten experimentar, crear, debatir y expresar sus ideas.
Entre estas actividades menciona proyectos de investigación, prácticas de laboratorio, simulaciones y debates, así como podcasts, juegos educativos y plataformas como Mentimeter o Kahoot para promover la participación.
La tecnología, sin embargo, no es el objetivo por sí misma. Lo relevante, señala el especialista, es diseñar experiencias en las que el estudiante participe activamente en la construcción de su conocimiento.
"Cuando una persona está motivada, su cerebro se activa de manera diferente", resalta Núñez.
Encontrar sentido a una actividad o sentir curiosidad por resolver un problema activa circuitos cerebrales que favorecen el aprendizaje y la memoria, de acuerdo con el doctor en Neurociencias.
Para llevarlo al aula, Núñez recomienda plantear retos alcanzables, relacionar los contenidos con situaciones significativas para los estudiantes y diseñar experiencias que despierten un interés genuino, en lugar de depender únicamente de la repetición de información.
"Los neuromitos son malas interpretaciones de hallazgos científicos que muchas veces se traducen en prácticas de enseñanza, ideas o técnicas que en realidad no tienen una base científica en las neurociencias", explica el experto en Neurociencias.
Entre los ejemplos más extendidos están creer que solo usamos el 10 % del cerebro, que existen personas más "creativas" o "analíticas" según el hemisferio que predomina, o que cada persona aprende únicamente de acuerdo con un determinado estilo de aprendizaje.
Aunque los hemisferios del cerebro tienen funciones especializadas, trabajan de manera coordinada y participan conjuntamente en prácticamente todas las tareas cognitivas, explica Núñez.
Ante estas creencias, el especialista recomienda a los docentes mantenerse actualizados sobre la evidencia científica para evitar trasladar neuromitos al aula.
Que no existan estilos de aprendizaje rígidos no significa que todos los estudiantes aprendan igual.
De acuerdo con Núñez, cada cerebro es único. Aunque la estructura general del cerebro humano es similar, factores como las experiencias, el contexto, la genética y la historia personal influyen en la manera en que cada estudiante aprende.
A esto se suma la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y formar nuevas conexiones en respuesta a las experiencias y al aprendizaje.
"Nuestro cerebro puede reorganizarse, formar nuevas conexiones en respuesta a las experiencias, al aprendizaje e incluso a las lesiones", explica Núñez.
Cada nuevo aprendizaje fortalece o crea conexiones neuronales, un proceso conocido como neuroplasticidad. (Foto: Geralt vía Pixabay).La neurociencia no busca decirle a los docentes cómo enseñar, sino aportar evidencia que les ayude a tomar mejores decisiones pedagógicas, señala Núñez.
El conocimiento sobre el cerebro continúa evolucionando. Por ello, el especialista invita a los docentes a cuestionar aquellas prácticas que se sostienen más por costumbre que por evidencia.
"Es fundamental estar en constante actualización sobre los hallazgos en relación con las neurociencias y el aprendizaje", señala.
Como recurso adicional, Núñez compartió una escala desarrollada por el investigador Díaz Cabriales para evaluar la implementación de principios de neuroeducación en la planeación didáctica.
La herramienta, validada en México, busca ayudar a los profesores y profesoras a revisar sus propias estrategias de enseñanza.
Edgar Núñez compartió estas recomendaciones durante la charla Neurociencia del aprendizaje para innovar en el aula, realizada como parte de la Reunión Nacional de Profesores 2026 del Tec de Monterrey.
El encuentro anual reúne a la comunidad académica de Profesional y Posgrado en espacios de aprendizaje, diálogo e intercambio de mejores prácticas.
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