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01/14/2026 | Press release | Distributed by Public on 01/14/2026 00:47

La calidad del empleo a nivel mundial se estanca pese a un crecimiento resiliente

Serie El Mundo del Trabajo: Tendencias Sociales y del Empleo 2026

La calidad del empleo a nivel mundial se estanca pese a un crecimiento resiliente

Persisten los desafíos, especialmente para los jóvenes y las mujeres, según el informe Tendencias Sociales y del Empleo 2026.

14 de enero de 2026

Production line in Uzbekistan - Better Work programme © Better Work
Tendencias Sociales y del Empleo 2026

Tendencias Sociales y del Empleo 2026

Serie El Mundo del Trabajo

GINEBRA (OIT Noticias) - El desempleo mundial se mantiene estable, pero los avances hacia el trabajo decente se han estancado, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El informe advierte además que los jóvenes siguen enfrentándose a grandes dificultades, mientras que la inteligencia artificial y la incertidumbre en materia de políticas comerciales podrían debilitar aún más los mercados de trabajo.

El informe Tendencias Sociales y del Empleo 2026 concluye que, si bien se prevé que la tasa de desempleo mundial se mantenga en el 4,9 por ciento en 2026, el equivalente a 186 millones de personas, millones de trabajadores en todo el mundo siguen sin tener acceso a empleos de calidad.

"El crecimiento resiliente y las cifras estables de desempleo no deben distraernos de una realidad más profunda: cientos de millones de trabajadores siguen atrapados en la pobreza, la informalidad y la exclusión", afirmó el Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo.

La calidad del empleo bajo presión

Cerca de 300 millones de trabajadores continúan viviendo en la pobreza extrema, con ingresos inferiores a 3 dólares al día, mientras que la informalidad va en aumento: se prevé que 2.100 millones de trabajadores tengan empleos informales de aquí a 2026, con acceso limitado a la protección social, los derechos laborales y la seguridad en el empleo. La marcada falta de avances en los países de bajos ingresos está dejando aún más rezagados a los trabajadores con las peores condiciones de empleo.

El informe, que ofrece datos desglosados por región, nivel de ingresos, sexo y edad, destaca que la desaceleración en la transición hacia industrias o servicios de mayor valor añadido constituye un obstáculo importante para lograr avances sostenidos en la calidad del empleo y el crecimiento de la productividad.

Jóvenes y riesgos vinculados a la IA

Los jóvenes siguen enfrentando dificultades. El desempleo juvenil aumentó hasta el 12,4 por ciento en 2025, con alrededor de 260 millones de jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben formación (NINI). En los países de bajos ingresos, las tasas de NINI alcanzan un preocupante 27,9 por ciento. La OIT advirtió que la inteligencia artificial y la automatización podrían agravar estos desafíos, especialmente para los jóvenes con educación superior en países de ingresos altos que buscan su primer empleo en ocupaciones de alta cualificación.

"Si bien el impacto total de la IA en el empleo juvenil sigue siendo incierto, su magnitud potencial justifica un seguimiento estrecho", señala el informe.

Desigualdades de género persistentes

Las mujeres continúan enfrentando barreras profundamente arraigadas, afianzadas en gran medida por normas sociales y estereotipos. Ellas representan apenas dos quintas partes del empleo mundial y tienen un 24 por ciento menos de probabilidades que los hombres de participar en la fuerza laboral. Los avances en la participación laboral femenina se han estancado, ralentizando el progreso hacia la igualdad de género en el trabajo.

Los cambios demográficos reconfiguran los mercados de trabajo

El informe también analiza cómo los cambios demográficos están reconfigurando los mercados de trabajo.

El envejecimiento de la población está ralentizando el crecimiento de la fuerza laboral en las economías más ricas, ya que hay menos personas en edad de trabajar disponibles para incorporarse o permanecer en el empleo, mientras que los países de bajos ingresos tienen dificultades para transformar el rápido crecimiento demográfico en empleos productivos.

Se prevé que el crecimiento del empleo en 2026 sea del 0,5 por ciento en los países de ingresos medio-altos, del 1,8 por ciento en los de ingresos medio-bajos, y del 3,1 por ciento en los de bajos ingresos. Sin suficientes oportunidades de empleo productivo, los países más pobres corren el riesgo de desaprovechar su dividendo demográfico, advirtió la OIT.

El débil crecimiento de la productividad laboral en los países de bajos ingresos también está profundizando las desigualdades geográficas, obstaculizando el progreso hacia el trabajo decente y ralentizando la convergencia de los niveles de vida con las economías avanzadas.

Turbulencias comerciales

Las perturbaciones en el comercio mundial están añadiendo incertidumbre a los mercados laborales. La incertidumbre sobre las normas comerciales y los cuellos de botella en las cadenas de suministro están reduciendo los salarios de los trabajadores, especialmente en el Sudeste Asiático, Asia Meridional y Europa. No obstante, el comercio sigue siendo una fuente importante de empleo, ya que sostiene a 465 millones de trabajadores en todo el mundo, más de la mitad de ellos en Asia y el Pacífico.

El comercio puede ser un motor poderoso del trabajo decente, particularmente en los países de ingresos bajos y medios, donde los sectores vinculados a las exportaciones suelen ofrecer mejores salarios, menor informalidad y más oportunidades para mujeres y jóvenes, señala el informe. Los servicios prestados digitalmente representan ya el 14,5 por ciento de las exportaciones mundiales, y casi la mitad de todos los empleos relacionados con el comercio se concentran en los servicios de mercado. Aunque el comercio entre economías en desarrollo ha aumentado, muchos países de África y América del Sur siguen dependiendo en gran medida de mercados fuera de la región para la mayoría de los empleos vinculados al comercio.

El Director General de la OIT subrayó la necesidad de una acción coordinada y de instituciones más sólidas para promover el trabajo decente y la justicia social, especialmente en las economías más pobres que corren el riesgo de quedarse atrás a medida que se expanden las cadenas de suministro y el comercio digital.

"A menos que los gobiernos, los empleadores y los trabajadores actúen conjuntamente para aprovechar la tecnología de manera responsable y ampliar las oportunidades de empleo de calidad para mujeres y jóvenes, mediante respuestas institucionales coherentes y coordinadas, los déficits de trabajo decente persistirán y la cohesión social estará en riesgo", afirmó Houngbo.

El informe formula algunas recomendaciones para abordar los desafíos actuales:

  • Aplicar políticas que impulsen la productividad, como la inversión en competencias, educación e infraestructura.
  • Abordar las brechas de género y de los jóvenes, eliminando los obstáculos a la participación y aprovechando la tecnología de manera responsable.
  • Fortalecer los vínculos entre comercio y trabajo decente para que todas las regiones se beneficien de los flujos globales.
  • Mitigar los riesgos derivados de la deuda, la IA y la incertidumbre comercial mediante políticas coordinadas a nivel mundial y nacional.
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