WFP - World Food Programme

06/26/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/26/2026 08:48

Del acceso a la elección: cómo WFP fomenta una alimentación más saludable mediante el cambio de comportamiento

En la Cumbre Internacional sobre Comunicación para el Cambio Social y de Comportamiento, WFP destaca enfoques innovadores que empoderan a las personas para que elijan una alimentación más saludable.

Ciudad de Panamá/Bangkok - El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas ha puesto de relieve, en la Cumbre Internacional sobre Comunicación para el Cambio Social y de Comportamiento (SBCC), celebrada esta semana, que la integración de enfoques de cambio social y de comportamiento en todos sus programas es fundamental para mejorar la alimentación y acabar con el hambre.

Los hábitos de consumo saludables desempeñan un papel crucial en la seguridad alimentaria, ya que influyen no solo en lo que comemos, sino también en cómo responden los sistemas alimentarios a la demanda. Cuando las personas tienen acceso a alimentos más nutritivos, variados y de producción local, y los eligen, se fomenta una agricultura más sostenible, se reducen los residuos y se fortalecen las comunidades. Por lo tanto, promover mejores elecciones alimentarias no es solo una cuestión de salud individual, sino que constituye un elemento clave para construir sistemas alimentarios resilientes capaces de alimentar a todo el mundo, tanto hoy como en el futuro.

América Latina y el Caribe: la paradoja de la pobreza y la obesidad

América Latina y el Caribe se enfrentan al coste más elevado del mundo para llevar una dieta saludable, al tiempo que lidian con la doble carga de la malnutrición, lo que contribuye a una pérdida anual del PIB de hasta el 16 %. La región ha logrado avances importantes en la reducción del hambre, pero está surgiendo un nuevo reto: casi uno de cada tres adultos padece obesidad y, por primera vez, hay más niños con sobrepeso que con bajo peso.

Algunos gobiernos están tomando medidas para fomentar hábitos de consumo más saludables: introducen impuestos sobre los alimentos ultraprocesados, restringen la publicidad de productos poco saludables durante las franjas horarias de audiencia familiar y exigen etiquetas de nutrición claras en la parte frontal de los envases para ayudar a los consumidores a tomar decisiones más informadas.

«Estamos trabajando duro para mejorar el suministro de alimentos, pero los hábitos de consumo suponen un reto cada vez mayor, especialmente cuando la comida basura suele ser más accesible y asequible», afirmó Lena Savelli, directora regional de WFP para América Latina y el Caribe. «Tomar la decisión saludable no siempre es la opción más fácil. Por eso, la información clara, la educación y las políticas inteligentes son esenciales para ayudar a las familias a orientarse a la hora de comprar y comer, y para garantizar que las opciones más saludables sean visibles y estén al alcance de todos».

En toda la región, WFP apoya iniciativas que amplían el alcance del cambio social mediante la integración de comunicaciones orientadas al cambio social y de comportamiento en los programas nacionales. En Guatemala, el programa «Generación Chispuda» promueve mejores elecciones alimentarias entre la población. En Honduras, personajes de dibujos animados como Lita (leche) y Lito (alubias enriquecidas) enseñan a los escolares y a sus padres sobre las dietas equilibradas, al tiempo que fomentan las compras de alimentos a los agricultores locales. En Cuba, WFP promueve dietas más saludables y la resiliencia aprovechando los alimentos locales y convirtiendo los programas de protección social en motores de un cambio de comportamiento duradero. En Venezuela, recursos diseñados por la comunidad, como NutriPedia, fomentan la toma de decisiones en los hogares sobre nutrición, al tiempo que promueven la inclusión y la igualdad de género. En Ecuador, las iniciativas de cambio de comportamiento promueven la alimentación saludable entre los niños a través de las artes, como en la experiencia del «Buque Azar»: un barco varado y transformado en un centro cultural que utiliza el arte para la sensibilización sobre la nutrición.

Asia y el Pacífico: cambio de comportamiento para una alimentación más saludable

En toda Asia y el Pacífico, WFP está reforzando los vínculos entre la asistencia alimentaria, el enriquecimiento de los alimentos y el cambio social y de comportamiento para ayudar a las personas a tomar decisiones alimentarias más saludables. WFP trabaja para eliminar las barreras que impiden el consumo de alimentos enriquecidos y para garantizar que las inversiones en los sistemas alimentarios conduzcan a una mejor alimentación.

El WFP también está utilizando enfoques basados en el comportamiento para reforzar el impacto de sus programas. En Camboya, las actividades lúdicas en las escuelas ayudan a los niños a desarrollar hábitos alimentarios más saludables e influyen en las elecciones alimentarias en el hogar. En la República Democrática Popular Lao, la vinculación de las transferencias de base monetaria con las «Escuelas de Nutrición para Agricultores» ayuda a las familias rurales a diversificar su alimentación y sus medios de vida. En Myanmar, las herramientas digitales y las redes comunitarias ayudan a las familias a mantener prácticas esenciales de alimentación y nutrición incluso durante las crisis. En Tayikistán, un popular programa nacional de cocina está llevando la nutrición a los hogares, llegando a millones de personas cada semana y animando a las familias a replantearse las comidas diarias.

«Acabar con el hambre no consiste solo en proporcionar alimentos, sino también en ayudar a las personas a tomar decisiones informadas que conduzcan a una vida más saludable», afirmó Samir Wanmali, director regional de WFP para Asia y el Pacífico. «Cuando la ayuda se combina con enfoques de cambio social y de comportamiento, WFP puede reforzar el impacto de sus programas y ayudar a las comunidades a desarrollar dietas más saludables para el futuro».

Más allá de las calorías

WFP sitúa a las personas en el centro de su labor para garantizar que su asistencia alimentaria conduzca a una nutrición a largo plazo. Esto va más allá de proporcionar las calorías suficientes, para centrarse, en cambio, en satisfacer las necesidades biológicas, sociales y económicas específicas de los grupos vulnerables.

Las pruebas demuestran que los enfoques de cambio social y de comportamiento pueden marcar una diferencia real: ayudan a las personas a adoptar dietas más saludables, aumentan el uso de servicios esenciales de nutrición y salud, y reducen las estrategias de supervivencia perjudiciales en tiempos de crisis. Al abordar no solo el acceso a los alimentos, sino también las decisiones que toman las personas, el cambio social y de comportamiento ayuda a convertir el conocimiento en hábitos duraderos. Para ampliar este impacto, WFP insta a una mayor inversión mundial en programas innovadores de cambio social y de comportamiento, reconociéndolos como una herramienta fundamental en la lucha contra el hambre y todas las formas de malnutrición.

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El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas es la mayor organización humanitaria del mundo que salva vidas en emergencias y utiliza la asistencia alimentaria para allanar el camino hacia la paz, la estabilidad y la prosperidad de las personas que se recuperan de conflictos, desastres y los efectos del cambio climático.

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