07/03/2026 | News release | Archived content
El avance del fenómeno El Niño ya empieza a reflejarse en el campo peruano. Para Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios de Productores Agrarios del Perú, los efectos climáticos ya reducen la productividad de algunos cultivos y, de intensificarse el evento, el país enfrentará una menor producción agrícola, menos empleo y una caída en los volúmenes exportados. En entrevista con EXPRESO, sostiene que el impacto alcanzará tanto a la agroexportación como al abastecimiento del mercado interno.
¿Cómo evalúa el panorama del sector agrario frente al Fenómeno El Niño?
El fenómeno ya comenzó hace varios meses. Los cultivos vienen siendo afectados en productividad y eso ocurre de manera distinta según la zona y el tipo de cultivo. Lo que vemos es un escenario complicado porque el país no está preparado para enfrentar un evento de esta magnitud.
¿Por qué estima que la situación será especialmente difícil?
Porque durante mucho tiempo advertimos que los pronósticos internacionales hablaban de un Niño muy fuerte, posiblemente uno de los más intensos de las últimas décadas. Sin embargo, localmente se estimaba un evento más leve. A eso se suma la inestabilidad política y la demora en tomar decisiones para enfrentar una emergencia que ya está en desarrollo.
¿Qué impacto espera en la producción agrícola?
Habrá menos toneladas de producción. Eso ya se está observando y dependerá de la intensidad con la que evolucione el fenómeno. Si disminuye la productividad, también disminuye el empleo porque se necesita menos mano de obra para cosechar. El impacto alcanza a las empresas, a los pequeños productores y a miles de familias vinculadas al agro.
¿Qué cultivos serían los más afectados?
En agroexportación, uno de los principales es el arándano, cuya campaña más importante ocurre durante el segundo semestre. También la uva de mesa, especialmente en Piura, donde se espera la mayor incidencia de lluvias, además del mango y el banano orgánico. Si las precipitaciones coinciden con la cosecha, la fruta pierde calidad y ya no puede comercializarse.
¿Qué ocurrirá con el abastecimiento para el mercado interno?
También habrá afectaciones. Ya se observa una menor producción de algunos cultivos como ajo y cebolla. Si disminuye la oferta, los precios pueden incrementarse y eso termina afectando el bolsillo de todos los peruanos.
¿Cómo impactará esta situación en las exportaciones?
Antes proyectábamos que las agroexportaciones alcanzaran alrededor de US$16,000 millones este año. Ahora estimamos que, si el fenómeno mantiene la intensidad prevista, el país podría cerrar en un nivel similar al del año pasado, aproximadamente US$14,500 millones. Lo más preocupante será la reducción en el volumen producido.
¿Qué es lo que requiere el sector agrícola del Estado?
Se necesita actuar con rapidez. El país requiere decisiones inmediatas para enfrentar la emergencia y proteger la actividad agrícola. No solo están en riesgo las exportaciones, sino también el empleo, la alimentación y los ingresos de miles de familias que dependen directamente del campo.
Gabriel Amaro sostuvo que una de las mayores debilidades del país sigue siendo la infraestructura rural. Indicó que carreteras, puentes y sistemas de drenaje no están preparados para soportar lluvias intensas, mientras que en la Amazonía continúa pendiente el desarrollo de hidrovías que permitan garantizar el transporte. Advirtió que estas deficiencias incrementan las pérdidas económicas cada vez que ocurre un fenómeno extremo.
Gabriel Amaro sostuvo que el próximo gobierno deberá priorizar una modernización integral del sector agrario para fortalecer su capacidad de respuesta frente a eventos climáticos.
Señaló que, además de implementar la nueva Ley Agraria, será necesario reforzar las instituciones del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, mejorar la coordinación con los gobiernos regionales y promover condiciones que impulsen la inversión, la formalización y el acceso al financiamiento.
Añadió que el agro requiere políticas diferenciadas porque trabaja con seres vivos y enfrenta riesgos que otros sectores económicos no tienen.
En ese contexto, pidió construir un entorno que garantice seguridad jurídica y mayor competitividad para toda la cadena alimentaria, desde los pequeños productores hasta las empresas agroexportadoras.
El presidente de AGAP, Gabriel Amaro, afirmó que el actual seguro catastrófico resulta insuficiente para atender las pérdidas que ocasiona un evento climático severo.
Explicó que existen productores que reciben cobertura y otros que no, aún cuando ambos resulten afectados por el mismo desastre, tal como podría pasar con el fenómeno El Niño.
Gabriel Amaro consideró necesario implementar un sistema que proteja a toda la actividad agrícola y tome como referencia modelos internacionales adaptados a la realidad peruana.
Gabriel Amaro señaló que los organismos internacionales han cambiado su enfoque frente a las crisis alimentarias. Indicó que la FAO ya no solo promueve el apoyo a la pequeña agricultura, sino a toda la cadena alimentaria, desde los productores familiares hasta las empresas, para garantizar el abastecimiento de alimentos.
Fuente: Expreso