UNFPA - United Nations Population Fund

06/17/2026 | News release | Archived content

“Las mujeres viven con miedo día y noche”: un número incalculable de personas sufre violencia sexual relacionada con los conflictos mientras la crisis se apodera de Sudán del Sur

TIERGOL, Etiopía - Nyajok*, madre soltera de tres hijos pequeños, es oriunda del condado de Akobo, en el estado de Jonglei, en Sudán del Sur. Huyó del estallido de violencia en marzo y llegó al otro lado de la frontera con Etiopía, asustada y con dificultades para acceder a cualquier servicio.

"Hui para salvar mi vida sin llevarme nada, solo a mis hijos", comentó al UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva. "El viaje fue difícil: las mujeres y niñas sufrían abusos sexuales y violaciones. No había comida ni refugio ni agua potable, ni tampoco servicios de salud".

La violencia sexual relacionada con los conflictos, como la que presenció Nyajok, es a menudo solo el comienzo de una carga que las y los sobrevivientes deben soportar toda la vida, ya que con suma frecuencia enfrentan el estigma social y el abandono por parte de sus familias o comunidades. Cuando la violación da lugar a un embarazo, estos problemas a menudo se agravan.

El 19 de junio, las Naciones Unidas conmemoran el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos pidiendo que se ponga fin a esta violencia y al estigma que impide que tantos sobrevivientes den un paso al frente. Lamentablemente, la situación actual está empeorando: un informe reciente indica que la violencia sexual contra los niños y niñas aumentó un 35 % en 2024.

Huir para salvar la vida

Cuando Nyajok huyó en marzo, fue una de las miles de personas obligadas a abandonar sus hogares. Las familias sobrevivieron por poco a las balas y los bombardeos antes de cruzar el río para llegar a la aldea de Tiergol, en Etiopía.

"Me temo que nadie sobrevivirá en estas circunstancias" - Nyajok*

Además del conflicto, las crisis climáticas como las inundaciones y las sequías también aumentan los riesgos de violencia sexual, ya que las mujeres y las niñas a menudo deben aventurarse a pie durante horas, sin acompañantes, en busca de alimentos y agua. "Se avecinan las lluvias , pero no hay refugio, servicios médicos, protección ni alimentos", lamentó Nyajok. "Me temo que nadie sobrevivirá en estas circunstancias".

Nyawal* perdió a su madre, a un hijo y a su cuñado en los combates. "Ni siquiera sé dónde están algunos de mis hijos ahora", declaró al UNFPA. "Sufrimos una violencia horrible. Asesinaron a personas de edad y masacraron a niños delante de nuestros ojos. Hubo fuertes intercambios de disparos y las casas quedaron reducidas a cenizas".

Mujeres y niñas desplazadas buscan asistencia y atención médica en la aldea de Wechlual en Tiergol, Etiopía. © Mun Puok Reath

Las mujeres y las niñas en el centro de la crisis

Desde entonces, las operaciones humanitarias se han reanudado gradualmente al tiempo que se van restableciendo los servicios básicos. Sin embargo, sin una solidaridad internacional sostenida y una acción local, el riesgo de que se produzca más violencia sexual relacionada con los conflictos sigue siendo elevado.

A nivel mundial, los sistemas de apoyo centrados en las y los sobrevivientes y el enjuiciamiento de los perpetradores siguen siendo, en su mayor parte, inadecuados. El UNFPA está trabajando para abordar este problema, incluso a través de la Red de Sobrevivientes de Violencia Sexual Relacionada con los Conflictos de Sudán del Sur, que ha brindado ayuda a cientos de mujeres, incluidas aquellas con hijos nacidos de violaciones, con servicios de asesoramiento y apoyo para actividades generadoras de ingresos. Aun así, las necesidades son enormes.

Se calcula que 2,5 millones de mujeres y niñas en Sudán del Sur necesitan servicios de protección y respuesta a la violencia de género y que aproximadamente dos tercios de las mujeres y niñas sufrieron abusos incluso antes de la última escalada de violencia. Sin embargo, el estigma social profundamente arraigado y el temor a las represalias hacen suponer que incluso estas cifras tan alarmantes sean, probablemente, una subestimación.

Nyaluot* es una trabajadora sanitaria de primera línea en un centro administrado por el UNFPA en Delule, Sudán del Sur, quien también huyó a Etiopía. "Aquí no hay privacidad para las mujeres y las niñas en las zonas comunes; no están seguras cuando tienen que salir a recoger leña o ir al baño", explicó, "y son víctimas de violaciones o agresiones sexuales".

Con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Gobierno de la República de Corea (KOICA), el UNFPA administraba anteriormente un espacio seguro para mujeres y niñas y un centro de salud en el subcondado de Delule, en Akobo, que prestaba servicios de salud materna, sexual y reproductiva a mujeres y niñas. Sin embargo, la inseguridad, los saqueos y la violencia provocaron una peligrosa interrupción de la asistencia humanitaria.

El UNFPA también prestaba asistencia integral a las sobrevivientes de violencia de género, incluida la violencia sexual relacionada con los conflictos, en el Hospital Público de Akobo. Allí, con el apoyo del Fondo Mundial y del Gobierno de Noruega, se ofrecía asistencia médica, psicosocial y jurídica integrada en un centro de protección familiar. Sin embargo, este centro fue saqueado durante el aumento de las hostilidades en febrero de 2026, lo que provocó una interrupción de los servicios esenciales.

"Las mujeres y las niñas no están seguras cuando tienen que salir a recoger leña o ir al baño y son víctimas de violaciones o agresiones sexuales" - Nyaluot*

Como sobreviviente de violencia de género, Nyajok tuvo acceso a asistencia en un espacio seguro para mujeres y niñas, recibiendo, por ejemplo, un kit de dignidad con suministros de higiene esenciales y gozando de acceso a apoyo psicosocial. "Pero desde que se inició mi desplazamiento ya no recibo estos servicios", reveló al UNFPA.

Aumento de los riesgos para la salud

Mujeres y niños descansan en una manta. La financiación continua para los actores locales ayuda a reducir los casos de violencia de género y puede mejorar las tasas de supervivencia materna y neonatal incluso sin un sistema de salud operativo. © Mun Puok Reath

Para las mujeres y las niñas embarazadas, las consecuencias de la crisis van más allá. "No hay atención prenatal ni salas de parto y temo que daré a luz bajo los árboles como otras mujeres", se quejó Nyawal, que en ese momento estaba embarazada de cuatro meses.

Nyabiel*, trabajadora de la salud, explicó: "No hay ningún lugar seguro donde los trabajadores de la salud puedan proporcionar servicios médicos en la zona. No hay suministros para tratar a las mujeres y niñas enfermas. Las mujeres dan a luz con trabajadores sanitarios no cualificados o con parteras tradicionales, lo que puede provocar complicaciones que pueden llevar a la muerte de esas mujeres".

"Las mujeres temen por su seguridad día y noche", añadió.

El Dr. Gony Diet trabaja en una clínica apoyada por el UNFPA en Tiergol, Etiopía. "Muchas mujeres embarazadas presentan hemorragias o entran en labor de parto al borde de la carretera, incluso sufren abortos espontáneos, porque no saben a dónde ir ni dónde están los servicios de salud", aseguró.

Además, las limitaciones de personal debido a la escasez de fondos han impedido que los trabajadores sanitarios lleguen a las comunidades para informarles sobre los servicios disponibles. "Aunque el apoyo es limitado y no puede abarcar todas las comunidades, al menos aquellas con necesidades urgentes deberían poder llegar al hospital".

La financiación continua para los agentes locales sobre el terreno y la coordinación entre las organizaciones internacionales contribuyen a reducir la violencia de género y las tasas de mortalidad materna y neonatal, incluso sin un sistema de salud operativo.

"Temo que daré a luz bajo los árboles como otras mujeres" - Nyawal*

Desde que la situación se ha calmado, el UNFPA ha transportado por vía aérea 1,2 toneladas de suministros médicos a Akobo para apoyar la reanudación de las operaciones humanitarias y el regreso gradual de la población civil desde Etiopía. Sin embargo, dado que cada vez hay más personas que necesitan asistencia, será necesario reabastecer urgentemente estos suministros para garantizar que puedan continuar los servicios vitales.

"Mi esperanza es proporcionar salud y una vida segura a pesar de los desafíos en mi zona", declaró Nyaluot. "Espero que, gracias a este tipo de apoyo, los trabajadores de la salud mejoren su capacidad de acción, los casos de violencia de género se reduzcan considerablemente y las mujeres y niñas puedan acceder de manera segura y sencilla a servicios de salud sexual y reproductiva".

*Se han cambiado los nombres por motivos de privacidad y protección

UNFPA - United Nations Population Fund published this content on June 17, 2026, and is solely responsible for the information contained herein. Distributed via Public Technologies (PUBT), unedited and unaltered, on June 30, 2026 at 20:20 UTC. If you believe the information included in the content is inaccurate or outdated and requires editing or removal, please contact us at [email protected]