08/14/2026 | Press release | Distributed by Public on 08/14/2026 09:23
NUEVA YORK, 15 de agosto de 2026 - Más de 2,6 millones de niñas afganas se han visto privadas de la educación secundaria desde que las autoridades de facto tomaron el poder hace cinco años, según informó hoy UNICEF. Afganistán sigue siendo el único país del mundo en el que la educación secundaria y superior está, en la práctica, vedada a las niñas y las mujeres.
Desde septiembre de 2021, las niñas tienen prohibido continuar su educación formal después de sexto grado y, desde diciembre de 2022, las mujeres tampoco pueden acceder a la universidad.
"Cinco años pueden ser un breve lapso en la historia de un país, pero son un periodo decisivo en la vida de una niña", afirmó Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. "Un aula ofrece mucho más que aprendizaje. Da voz a cada joven y le permite desarrollar todo su potencial. También ofrece protección frente al trabajo infantil, el matrimonio precoz, la violencia y el abuso. Cuando cerraron las escuelas, esa protección desapareció, justo cuando las niñas más la necesitaban".
Las niñas que están fuera del sistema escolar se enfrentan a mayores riesgos relacionados con su protección, como el trabajo infantil, el abuso, el matrimonio precoz y la violencia de género. Esos riesgos aumentan con la pobreza en los hogares y los desplazamientos, dos realidades muy extendidas en Afganistán. Más de 2,7 millones de personas han regresado de Irán y Pakistán desde 2023; el 60% son niños, niñas y jóvenes.
Los efectos trascienden a las niñas directamente afectadas. Un análisis de UNICEF publicado en abril de 2026, titulado The Cost of Inaction on Girls' Education and Women's Labour Force Participation in Afghanistan (El costo de no actuar en materia de educación de las niñas y participación de las mujeres en el mercado laboral en Afganistán), reveló que el país corre el riesgo de perder hasta 20.000 profesoras y 5.400 trabajadoras sanitarias de aquí a 2030. El número de profesoras en la educación básica ya se ha reducido en más de un 9%, pasando de casi 73.000 en 2022 a unas 66.000 en 2024. La representación femenina en la función pública descendió del 21% al 17,7% entre 2023 y 2025.
El mismo análisis estima que las restricciones a la educación de las niñas y al empleo de las mujeres suponen para Afganistán un coste de 84 millones de dólares al año en pérdidas de producción económica, pérdidas que se acumulan año tras año mientras dichas restricciones sigan vigentes. Las consecuencias también se extienden a la siguiente generación. A medida que aumenta la proporción de madres sin estudios, también lo hacen los riesgos de que sus hijos e hijas nazcan con bajo peso, no reciban todas las vacunas necesarias y sufran retraso del crecimiento, lo que supone una carga adicional para un sistema de salud ya sometido a una gran presión.
A pesar de las restricciones, UNICEF sigue apoyando el aprendizaje en Afganistán. En 2025, más de 3,7 millones de niños y niñas de escuelas públicas recibieron apoyo educativo de emergencia; 442.000 niños y niñas -de los cuales el 66% eran niñas- participaron en iniciativas de aprendizaje comunitarias, y se puso en marcha la construcción o rehabilitación de 232 escuelas.
"UNICEF insta a las autoridades de facto a que levanten las restricciones a la educación y permitan que todas las niñas y mujeres regresen de inmediato a las escuelas y universidades", declaró Catherine Russell, haciéndose eco del llamamiento del Secretario General de las Naciones Unidas para que se levante la suspensión de la educación de las niñas afganas. "UNICEF y nuestros aliados estamos dispuestos a apoyar la reapertura de las escuelas para que todas las niñas puedan volver de forma segura. Un país no puede prosperar cuando la mitad de sus jóvenes se queda atrás. El futuro de Afganistán está en esas niñas que siguen fuera de las aulas, a la espera de que se les permita volver a entrar".