01/31/2026 | Press release | Distributed by Public on 01/31/2026 11:59
La desactivación del METEOCAM se ha producido tras la finalización en la región de los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la ausencia de incidentes significativos y la resolución de los principales incidentes causados por la lluvia, el viento y la nieve.
Toledo, 31 de enero de 2026.- El Gobierno de Castilla-La Mancha ha desactivado, a las 18:00 horas de hoy, el Plan Específico ante el Riesgo por Fenómenos Meteorológicos Adversos (METEOCAM), que se encontraba en Fase de Alerta, Situación Operativa 0, desde la noche del martes día 27, atendiendo a los avisos de nivel amarillo y naranja por viento, nieve y lluvia, elaborados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), debido al paso de la borrasca Joseph.
La desactivación del Plan Específico se ha llevado a cabo tras la finalización en la región de dichos avisos, la ausencia de incidentes relevantes registrados en el Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 1-1-2, así como por la resolución de los principales incidentes generados por estos fenómenos meteorológicos.
De esta manera, durante el tiempo de activación del METEOCAM, se han contabilizado en toda la región un total de 867 incidentes, muchos de ellos provocados por fuertes rachas de viento, aunque también se han registrado balsas de agua y arrastres en carreteras y vías públicas, así como acumulación de nieve, especialmente el día 28, cuando se llegaron a contabilizar un total de 540 incidentes.
Además, el día 29 se registraron en el Servicio de Emergencias 1-1-2 un total de 185 incidencias, el día 30 se contabilizaron 94 y hoy, día 31, hasta la hora de desactivación del METEOCAM se han coordinado desde la Sala del 1-1-2 un total de 48 incidentes.
Por provincias, la más afectada ha sido Ciudad Real, donde se han llegado a contabilizar un total de 303 incidentes, producidos principalmente por viento y por el aumento de niveles en ríos y arroyos, debido a las intensas lluvias caídas en esta provincia, que provocó el corte de varias carreteras como la CR-4193 en Agudo o las CR-4121, CR-413 y CR-412 en Cabezarados, Luciana y Fontanosa. Tras la provincia manchega la más afectada ha sido Toledo, con 198 incidentes.
Albacete, con 147 incidencias, especialmente por viento, ha sido la tercera zona más afectada por el paso de la tormenta Joseph; seguida de Cuenca, con 135, principalmente por viento y también por acumulación de nieve, sobre todo el día 28; la misma jornada en la que las nevadas fueron las protagonistas en la provincia de Guadalajara, en la que durante toda la emergencia se han llegado a contabilizar 84 incidentes.
La mayor parte de las incidencias coordinadas por la Sala del Servicio de Emergencia 1-1-2 durante la activación del METEOCAM, estuvieron producidas por las fuertes rachas de viento, que se generalizaron en toda la región. Un viento que se tradujo en caídas de árboles y ramas en la vía pública, descuelgue de cableado eléctrico o telefónico, desprendimiento de fachadas y, en algunos casos, levantamiento de tejados.
Por su parte, la acumulación de nieve se registró principalmente en las provincias de Cuenca y Guadalajara, afectando a la autovía A-40 y a la A-2; así como a varias carreteras regionales y provinciales.
También, la lluvia ha sido la causante de una buena cantidad de incidencias relacionadas, sobre todo, con la presencia en carreteras de balsas de agua, desprendimientos y arrastres. En este sentido, Ciudad Real ha sido la provincia más afectada con varias carreteras cortadas, como la CR-4193 en Agudo, la CR-633 en Almedina o las CR-4121, CR-413 y CR-412 en Cabezarados, Luciana y Fontanosa. Aunque también la provincia de Albacete ha sufrido algún corte por este motivo en carreteras como la AB-609 en El Bonillo.
Las predicciones actuales indican que durante la semana próxima continuará la llegada de nuevas borrascas desde el Atlántico, dejando nuevas precipitaciones, por lo que desde el Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 1-1-2, se continuará realizando el seguimiento de la evolución del evento, especialmente en lo referido a las crecidas de ríos y desembalses que se puedan registrar.