06/22/2026 | Press release | Distributed by Public on 06/22/2026 13:25
Teatro Real, Madrid (España)
INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ
Buenos días. Lo primero a los miembros del Gobierno, por supuesto también al presidente del Patronato del Teatro Real, querido Gregorio; autoridades, señoras y señores, buenos días. También, lógicamente, a los representantes de la Comisión Europea que están por aquí y que nos acompañan en un acto muy especial para el Gobierno de España.
Mañana martes, 23 de junio, se cumple una década del referéndum que dio lugar al Brexit. Y, por cierto, aprovecho para trasladar mi reconocimiento y mi cariño al primer ministro Starmer. Pero ese día, la segunda economía más potente del continente del proyecto europeo tomaba la decisión, inédita en la historia del proyecto comunitario, de abandonar la Unión Europea. Nunca antes había ocurrido algo así. De hecho, estuvimos muchísimos consejos hablando precisamente de cómo articular esa salida de la segunda economía más importante del continente. Un proyecto, el de la Unión, que no había dejado de crecer, de avanzar durante seis décadas, de repente lo que hacía era encogerse y menguar. No había un manual de instrucciones, ni tampoco una hoja de ruta para para un escenario que nadie había podido imaginar, como el de que uno de los países más importantes abandonara un proyecto común. Pero lo que sí que había, y suscitó ese Brexit, fue precisamente el responder a preguntas que era urgente plantear. La más importante, probablemente de todas ellas, era en qué momento y por qué el proyecto europeo había dejado de ser atractivo para los ciudadanos y ciudadanas de Europa. Sin duda, como todo en la vida, no hay un único factor, una única excusa o argumento para poder justificarlo todo. Pero era imposible desligar aquella oleada de euroescepticismo de la respuesta -si me permiten torpe, lenta y cruel neoliberal de la crisis financiera-.
Demos ahora un salto de cuatro años hasta llegar al verano del año 2020. La pandemia de la covid 19 seguía causando estragos. La economía global se desplomaba por culpa de un virus para el que aún no teníamos un remedio, no había vacuna. Fue ahí donde Europa se reconcilió, yo diría que con su propia alma, y alumbró lo que hoy conocemos como los fondos Next Generation. España creyó en Europa. Y Europa yo creo que volvió a creer en sí misma. Evidentemente no fue fácil. La negociación se alargó cuatro días, cuatro noches, y en ella tuvimos que vencer prejuicios dolorosos. La ficción de una España, y también de otros países del sur del Mediterráneo, enterrada bajo montañas de deuda, llena de gente ociosa que solo sabía vivir de la subvención. Eran prejuicios que de nuevo emergían, al igual que ocurrió durante la crisis financiera a la hora de plantear las respuestas comunitarias. Evidentemente fue doloroso asistir, además en plena covid 19, una vez más a ese recital, si me permiten, de topicazos hirientes en boca de algunos responsables europeos. Pero, si me lo permiten, hasta incluso fue aún más doloroso tener que escucharlos aquí, por boca de algunos que ni en una coyuntura como esa, tan dramática como la pandemia de la covid 19, fueron capaces de mostrar patriotismo y arrimar el hombro.
Cuando acabe el verano habremos culminado yo creo que una empresa extraordinaria desde aquel verano de 2020. El próximo 31 de agosto habremos desplegado toda la potencia del plan de recuperación, transformación y resiliencia. Dicho de otra manera, nuestra economía habrá culminado un proceso de modernización y de transformación, probablemente sin precedentes durante las más de cuatro décadas de nuestra democracia. La España referente, dinámica y creativa, es evidente que se ha impuesto -y ahí están los datos- a esa España diferente y a remolque que algunos se empeñaban en resucitar. Y seré muy claro, porque no existe mejor motivo para gobernar este país que coronar así esta década de aquí al año 2030, situando a España donde merece estar: es decir, la vanguardia de Europa.
Hace seis años libramos la batalla por los fondos europeos. Pero la verdadera victoria no radica en haberlos conseguido, que por supuesto sudamos mucho la camiseta, sino yo creo que la verdadera batalla es haberlos usado bien, algo que no siempre se había hecho en el pasado. Y hay ejemplos que tenemos todos en la memoria: aeropuertos sin aviones pero con estatuas gigantes, puertos sin barcos, ciudades de la cultura con sobrecostes de hasta el 300%. Velódromos, en definitiva, de la corrupción. Esa no es la crónica de una desdicha, es la ausencia total de un proyecto de país, de un modelo de transformación y de avance para España.
Hace seis años tuvimos que optar, tuvimos que elegir. En política, como en la vida, tenemos que elegir. Y, entre construir fábricas de baterías y microchips o derrochar en obras faraónicas, en esta ocasión supimos elegir bien. Por eso dedicamos dos de cada 3 € a lo que aquí se dice: España verde y digital, a la transformación digital y a la transición ecológica, y por eso la España del pelotazo dio paso a la España real, que es la España del trabajo y del emprendimiento.
Ese es el gran logro que hoy estamos celebrando. El plan financiado con los fondos Next Generation ha cumplido tres objetivos que le dan nombre y que fueron -digamos un poco- la guía de todos aquellos que participamos en su génesis y, por supuesto, todos aquellos que hemos participado de una u otra manera a lo largo de estos años. Primero, recuperación; segundo, transformación, y finalmente, resiliencia.
Evidentemente, recuperación, porque tuvimos caídas, según el Instituto Nacional de Estadística, acordaos, de dos dígitos del Producto Interior Bruto, del 20% como consecuencia del confinamiento. Por tanto, había que recuperarse de un shock sin precedentes. Nunca una crisis fue tan brutal, tan súbita, tan rápida con un desplome, como he dicho antes, de dos dígitos del PIB en solo un año. Y nunca habíamos salido tan rápidos y tan fuertes de ella. España es hoy la economía europea que más ha crecido desde los niveles precovid. Y el dato es espectacular. Es formidable.
Un 8,5%. Repito la cifra: un 8,5%, es decir, un 40% más que la media de la eurozona, 22 veces más que Alemania -repito, 22 veces más que Alemania-. Hoy, por tanto, somos, iba a decir el, pero probablemente uno de los motores, sin duda alguna de los más poderosos del bloque de la de la moneda única en términos de crecimiento económico, con apenas el 10% del Producto Interior Bruto aportamos casi la quinta parte del crecimiento y creamos más de la mitad del empleo que se crea en toda la eurozona. Solo en este último año 600.000 nuevos puestos de trabajo y acabamos de superar, como antes se habrá dicho, los 22,5 millones de afiliados a la Seguridad Social. España, por tanto, se supera a sí misma. Y además, creo que vamos a seguir haciéndolo. El Gobierno se va a batir, por supuesto, el cobre para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Unos presupuestos que tienen que volver a ser rigurosos en lo fiscal, expansivos en lo social y transformadores en lo digital y en lo ecológico; la mejor herramienta para seguir creciendo y mejorando la vida de la gente.
Por tanto, primero, recuperación. Segundo, transformación verde y digital. Gracias a los fondos Next hemos movilizado inversiones que, yo diría, son inversiones que no tienen precedentes, destinadas a acelerar la transición hacia un modelo productivo mucho más verde, mucho más innovador y en consecuencia, más competitivo.
Porque es ahí, en lo digital, en la cohesión, en la convergencia territorial y en lo ecológico, donde nos estamos jugando los factores de sostenibilidad y de competitividad presente y futura, además del capital humano. Un modelo impulsado por las energías renovables, muy necesarias en un momento como el actual, donde sufrimos shocks tras shocks energéticos derivados de conflictos bélicos; la movilidad sostenible, la reducción de emisiones y por supuesto también algo importante como es la eficiencia energética. Este Teatro Real, querido Gregorio, es la mejor demostración de ello. Las 2.198 baldosas fotovoltaicas transitables, es decir, que se pueden pisar, que cubren su azotea, financiadas con el plan de recuperación, transformación y resiliencia, lo convierten en el teatro, la ópera más sostenible del mundo. Enhorabuena por este compromiso. Y un modelo que se complementa con una apuesta decidida por la formación, como he dicho antes, del capital humano.
Gracias al impulso tractor de los fondos y al vínculo con la exigencia de las reformas, hoy contamos con un marco normativo que diría es contemporáneo a la España y a la Europa del año 2026. Son 400.000 nuevas plazas de Formación Profesional las que se han creado durante todos estos años. Hoy la Formación Profesional para muchísimos estudiantes, chicos y chicas, es una salida natural para seguir estudiando, para poder, en definitiva, mejorar su empleabilidad futura. Y esas 400.000 plazas de Formación Profesional nuevas es porque aprobamos una ley que formaba parte de ese plan de recuperación, transformación y resiliencia. Si 200.000 menores de 25 años trabajan en el ámbito de la digitalización y más de 40.000 en lo que podemos llamar la economía verde es gracias a esa apuesta que afrontamos con valentía y a ese diseño que hicimos cuando recibimos esos fondos. Y si hoy España es el séptimo país en el ranking de la inteligencia artificial de la Universidad de Stanford y el sexto a nivel mundial en la adopción de inteligencia artificial, según la empresa Microsoft, es también gracias a los fondos Next Generation y por supuesto, a la visión del Gobierno de diseñar unos planes comprometidos con la transformación digital y con la transición ecológica. Creo que este es un gran éxito que en muchos casos, por cierto, y quiero también reivindicarlo, porque fue otra de las líneas transversales de acción junto con la cohesión social y la cohesión territorial, en muchos casos ese éxito tiene nombre de mujer. La igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres también explica en buena medida el diseño y las políticas horizontales de ese fondo. Esto no es casual, porque responde a esa apuesta real por el feminismo, por la igualdad de género, no solo como uno de los cuatro ejes con los que, antes he dicho concebimos el plan, sino como un mecanismo transversal que debía atravesar todas y cada una de las líneas de actuación. Somos la gran economía europea que más transferencias ha recibido en relación con el Producto Interior Bruto. Son más de 60.000 millones de euros, nada más y nada menos, un esfuerzo de gestión al cual quiero además reconocer a todos los ministros y ministras y en su nombre, a todos los técnicos, funcionarios, servidores públicos y servidoras públicos que tanto han hecho, precisamente para que se pueda gestionar con éxito todos estos fondos Next. Sesenta mil millones de euros, como decía, cuando en las próximas semanas esperemos -cruzo los dedos-, se materialice el sexto pago de estos fondos europeos. Solo en este último Consejo de Ministros y Ministras hemos aprobado una inversión de 720 millones de euros para una nueva gigafactoría de inteligencia artificial en nuestro país.
No solo hemos gestionado bien los fondos, no solo hemos diseñado bien los fondos, sino que lo hemos hecho pensando que la transformación llegue a todo nuestro país.
De ahí que también la cohesión social y la cohesión territorial sea tan importante.
Antes hablando, precisamente de esos 720 millones de euros de la gigafactoría, estamos hablando de una inversión territorial donde Cataluña y Madrid van a tener sin duda alguna una importancia prevalente. Por eso concebimos la cohesión social y territorial como otro de los grandes ejes transversales del plan, para impulsar la creación de empleo, para asegurar que la recuperación llegará a todos los territorios, reduciendo las brechas económicas y demográficas. Hay ejemplos de plantas en todos los lugares de España y estoy pensando, por ejemplo, en Sagunto, las plantas de baterías en Navalmoral de la Mata, en Figueruelas. También a la decisión de hacer de Huelva el mayor hub de hidrógeno verde de toda Europa. O la fábrica de diamantes sintéticos en la ciudad extremeña de Trujillo. Microchips en Vigo, en Zaragoza, en Málaga. Equipos de meteorología en La Laguna, paneles solares en Asturias, la fabricación de un cohete en Elche. En fin, podríamos citar y citar ejemplos que afectan a todos los territorios y que tienen un alto impacto, aparte de ser muy movilizadores desde el punto de vista de lo que es la nueva industria. Esto no son deseos, no son palabras huecas, son realidades, son proyectos que se están materializando y en otros muchos territorios largamente marginados en la historia de nuestro país. Porque no puede haber desarrollo sin cohesión territorial.
Uno de los temas que también se hablaba, y mucho al principio en las Cortes Generales, era que, en fin, el riesgo de que todos estos fondos fueran sobre todo a descansar en las grandes empresas de nuestro país. Bueno, pues cerca del 43% de los fondos ha ido a las pequeñas y medianas empresas de nuestro país, también a los trabajadores autónomos -alrededor de 30.000 millones de euros-. Lo he dicho otras veces, también lo reitero: creo que esos fondos han venido asociados al mayor impulso reformista que se le haya dado en décadas a nuestro, a nuestro país.
Y por eso yo creo que es un orgullo y además decirlo, para un gobierno de coalición progresista en minoría parlamentaria, es un orgullo anunciarles que España ya ha cumplido nada más y nada menos que nueve de cada diez reformas acordadas con la Comisión Europea. Nueve de cada diez. No solo era una condición para recibir el dinero, sino también una palanca indispensable para ese cambio estructural del que antes he hablado y que ya empieza a ser una realidad más que evidente hasta incluso para aquellos que no creían en ella.
Este ha sido nuestro plan. Reformas estructurales y también una visión estratégica, al tiempo que dábamos una respuesta urgente a muchas de las crisis que han venido sobrevenidas a lo largo de estos últimos años. Un proyecto de país que creo que ha venido para quedarse. Que debe quedarse y que tendrá continuidad más allá de los fondos Next Generation, gracias a ese fondo soberano, donde vamos también gracias al acuerdo con la Comisión, a utilizar préstamos, algunas transferencias de los fondos Next, ese fondo soberano que hemos llamado España Crece, con una movilización sin precedentes de recursos públicos en los que esperamos también apalancar inversión privada.
Por tanto, recuperación, transformación. Y el último gran eje, gran objetivo de este plan de recuperación transformación es la resiliencia. Esto que llaman o que llamamos resiliencia. Creo que, además, los acontecimientos de estos últimos meses y también de los últimos años, nos han dado la razón porque estábamos en lo cierto a la hora, por ejemplo, querida vicepresidenta de apostar por la transición ecológica y la transformación en verde. Así lo han puesto de manifiesto los organismos internacionales, los centros de estudios más más prestigiosos al analizar las consecuencias de la guerra de Irán. Y, de hecho, en todos los debates que tenemos a nivel europeo también se pone de relieve la importancia de esta apuesta que sistemáticamente durante estos últimos ocho años ha hecho el Gobierno de España y que nos hace estar mejor preparados, más preparados para estos shocks energéticos. Hoy tenemos la electricidad a mitad de precio que Alemania y yo recuerdo que antes de 2018 hablar con pequeños y medianos empresarios era hablar de que no solamente había costes de todo tipo, sino que el principal era el coste de la energía, particularmente el coste de la electricidad. Bueno, pues hoy tenemos una electricidad que es la mitad de precio que Alemania, casi tres veces más barata que Italia. Hemos convertido una debilidad crónica, un lastre para nuestra competitividad -el precio de la energía- en un motor de competitividad para nuestras empresas. Y tenemos que seguir haciendo ese camino. Fijémonos en la diferencia. En la crisis de la pandemia fuimos la economía europea que más se hundió. Como he dicho antes, el 20% de caída del Producto Interior Bruto. Esto nos ha ocurrido no una vez, sino cuando ha habido fuertes crisis, como también fue la crisis financiera; siempre España ha sido de las economías que más ha caído fruto de esas crisis. En la crisis actual somos la que más está despuntando. La que más está despuntando. Cuatro variantes, por tanto, del covid. Dos guerras, una de ellas a las puertas de Europa. Un conflicto arancelario. Dos espirales inflacionistas después… La afiliación alcanza los 22,5 millones, la renta real de las familias ha aumentado en un 8,4% -por tanto, estamos hablando de una renta descontada la inflación-, la pobreza y la desigualdad está en mínimos históricos y el Ibex 35 ha triplicado su valor pulverizando todos los récords.
Por tanto, España ya no vacila. España es el valor más seguro. Ninguna economía del mundo ha podido desarrollar esa capa de protección y resiliencia frente a la incertidumbre en solo seis años. Y cada vez que la coyuntura nos ha puesto a prueba, hemos echado el resto. En estos últimos meses -también con esta guerra que no avalamos- protegimos a nuestro sector productivo y también a las familias españolas, la guerra de Irán; hemos desplegado un paquete de 5.000 millones de euros en todo un trimestre en ayudas frente al impacto de una guerra ilegal que solo ha traído ruina y muerte. En fin, confiamos en que la guerra por fin haya terminado -no lo sabemos, pero esperemos que haya terminado-, en todo caso, sabemos que sus efectos van a perdurar durante meses. Y por eso el próximo lunes vamos a renovar ese escudo social en la aprobación del Consejo de Ministros de un nuevo Real Decreto Ley. Y por tanto, como dije hace tres meses, lo digo hoy, también lo diremos el próximo lunes en la celebración de ese Consejo de Ministros, ninguna familia, ninguna empresa, ningún autónomo, nadie va a quedar desprotegido ante los efectos de la guerra de Irán. Todo el tiempo que sea necesario, pondremos los recursos del Estado para proteger a nuestros hogares, a nuestro tejido productivo, a nuestra industria, en definitiva, a la economía de nuestro país. Quisiera en este punto aprovechar la ocasión para hacer un llamamiento a los grupos parlamentarios, a los grupos políticos, para que estemos todos a la altura del momento y al servicio del país. Por tanto, les solicito que apoyen ese Real Decreto Ley cuando llegue a las Cortes Generales.
Concluyo. Hace unos días Goldman Sachs destacaba el salto cualitativo de la economía española en estos años. No creo que estemos hablando de una aproximación comunista ni socialista a la realidad económica de nuestro país y del mundo. Goldman Sachs. El salto cualitativo de la economía española en estos años.
Porque no solamente estamos creciendo más, que por supuesto, estamos creciendo mejor, con incrementos de productividad, con una decidida apuesta por la innovación y con una posición sólida en sectores que van a marcar el futuro de la economía. Nuestro gasto en capital por fin ha regresado al nivel previo a la Gran Recesión, se dice pronto. Estamos hablando de que la Gran Recesión empezó en 2008 y estamos en el año 2026. De hecho, este año va a superar a la de la Eurozona, a la de Estados Unidos, a la del Reino Unido, en porcentaje del Producto Interior Bruto.
Nada de esto hubiera sido posible sin el impulso de los fondos Next Generation.
Una de las mejores ideas que la Unión Europea ha puesto en marcha en sus 70 años de vida. Yo creo que este es el camino para España y por supuesto también para Europa. Y no debemos apartarnos de él. He comenzado esta intervención recordando las consecuencias de aquel doloroso divorcio que supuso el Brexit. Hoy, en uno de los principales medios de comunicación de prensa escrita, se habla precisamente de que el Reino Unido -se estima- ha perdido un 8% de su Producto interior Bruto como consecuencia de la salida de la Unión Europea. Bueno, eso es lo que ha sucedido. Creo que tenemos que aprender de los errores y más aún de los aciertos, para impulsar una Europa que nunca más deje de seducir y atraer. Que sea capaz, por supuesto, de arrimar el hombro cuando llegan las dificultades, de proteger frente a quienes quieren someternos -o nos quieren debilitar al menos- de impulsar las grandes transformaciones que necesitamos para continuar avanzando. Ese es el gran legado del plan de recuperación, transformación y resiliencia, para España y también para Europa desde España. Ese es el legado de los fondos Next Generation. Un ejemplo de europeísmo, de patriotismo europeísta que volvió de alguna forma a legitimar y a llenar de sentido a este gran proyecto común que se llama Unión Europea. Nada más. Muchas gracias.
(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)