En este contexto, España reafirma su compromiso con la protección del medio marino y con una gobernanza global que garantice océanos sanos para las generaciones futuras. La acción exterior española integra diplomacia, ciencia y protección ambiental para contribuir a este objetivo común.
Liderazgo español en la gobernanza internacional de los océanos
La agenda oceánica internacional se articula a través de diversos foros y acuerdos multilaterales. España participa activamente en todos ellos, impulsando avances concretos en conservación, regulación y cooperación científica.
• Este liderazgo se refleja también en la defensa de una pausa precautoria en la minería submarina. España sostiene que esta actividad no debe avanzar sin un marco regulatorio internacional sólido que garantice la protección de los ecosistemas profundos, especialmente vulnerables.
• Además, España participa de forma activa en las Conferencias de Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC), donde se articulan compromisos internacionales para la conservación marina. En la UNOC3, celebrada en 2025 en Niza, España tuvo una participación destacada, impulsando avances en gobernanza de alta mar y regulación de nuevas actividades.
Avances en protección marina bajo presidencia española: la Declaración de Vigo
La presidencia española del Convenio OSPAR, dedicado a la protección del medio marino del Atlántico Nordeste, ha permitido dar un paso decisivo con la adopción de la Declaración Ministerial de Vigo. Este acuerdo refuerza la cooperación entre los Estados firmantes y establece nuevas medidas para afrontar los principales retos ambientales de la región.
Entre las decisiones adoptadas destacan:
• medidas para reducir vertidos contaminantes procedentes de buques;
• refuerzo de la lucha contra la basura marina y la contaminación por plásticos;
• la protección de hábitats sensibles y
• la ampliación de las áreas marinas protegidas en más de 2,5 millones de km².
La Declaración también impulsa iniciativas para la conservación del Ártico, limita excepciones en el abandono de instalaciones marinas y fortalece los sistemas de seguimiento de la radiactividad en el medio marino.
Estas acciones consolidan el papel de España como un actor clave en la protección del Atlántico Nordeste y en la modernización del marco de cooperación internacional en esta región.
Impulso a la descarbonización marítima y a la ciencia oceánica
España ostenta la presidencia del Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI), donde impulsa medidas para avanzar hacia la descarbonización del transporte marítimo. Entre ellas destaca el desarrollo del Net Zero Framework, un conjunto de iniciativas destinadas a reducir las emisiones del sector y contribuir a la lucha global contra el cambio climático.
La acción exterior española también apuesta por el conocimiento científico como base para la toma de decisiones. España promueve infraestructuras de observación y proyectos innovadores como el Proyecto Mercator, orientado a reforzar el Servicio Marino de Copernicus de la Unión Europea y a desarrollar el Gemelo Digital del Océano, una herramienta avanzada para comprender y predecir el comportamiento marino.
Asimismo, España fomenta la investigación oceanográfica y polar, esenciales para comprender los procesos globales y orientar políticas públicas eficaces.
Nuevas áreas marinas protegidas y compromiso a largo plazo
En los últimos años, España ha anunciado la creación de cinco nuevas áreas marinas protegidas, lo que permitirá superar el 25 % de superficie marina protegida. Este avance sitúa al país entre los más comprometidos con la conservación de los ecosistemas marinos.
Los hitos recientes -como la celebración en Barcelona de la Conferencia del Decenio de los Océanos de la UNESCO, la ratificación del Tratado BBNJ o la presidencia del proceso OSPAR- consolidan el papel de España como referente internacional en política oceánica.
Un compromiso renovado
El Día Mundial de los Océanos es una oportunidad para recordar que proteger los océanos es proteger nuestro futuro. España, mediante una combinación de diplomacia, acción normativa y ciencia, contribuye de forma decisiva a la conservación del medio marino y a la construcción de un planeta más sostenible.